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6 claves para trabajar tu estilo por dentro y por fuera

El otro día recuperé mis 12 claves para tener más estilo con menos armario. De entre todas ellas, hay una que me parece perfecta para el estilo, en particular, y para cualquier inicio, así en general: Deja de preocuparte y empieza a ocuparte.

Como decía Platón, el comienzo es la parte más importante de la obra y puede que tú lleves algún tiempo intentando acallar una voz interior que ya casi te pide a gritos que te regales un ratito para aprender a verte más guapa, a sentirte mejor y a ganar confianza y seguridad en ti misma. ¿Por qué no empezar por tu armario?

Conocerte mejor, comprar menos, ahorrar tiempo, contar tu propia historia o volver a divertirte vistiéndote son motivos lo suficientemente importantes como para ponerte en movimiento. Como para que dejes de preocuparte y empieces a ocuparte.

Hoy voy a añadir algo más. Además de motivos, hoy quiero hablarte de 6 claves para nutrir tu estilo por dentro y por fuera. De las que funcionan, ya tú sabes. Para que te resulte más fácil descubrir tu estilo, profundizar en él o ponerlo a tu servicio.

¿Por cuál de todas ellas quieres empezar?

1. Busca inspiracion siempre

Tu estilo evoluciona contigo. No es una meta que alcanzar sino un proceso creativo constante que además se retroalimenta. Reserva algo de tiempo para buscar inspiración para tu estilo y te divertirás vistiéndote más que nunca. Es una de las claves más importantes si tus grandes penas de estilo son ponerte siempre lo mismo o una parte muy pequeña de lo que tienes en tu armario o verte siempre igual.

En mi libro Con Estilo Propio, tienes algunos ejercicios muy esclarecedores para tener siempre nuevas ideas para vestirte. Pero ten en cuenta que la inspiración está en todas partes, no solo en la moda. Es más; encontrar esa inspiración menos obvia contribuye en gran medida a hacer que tu estilo sea más singular.

No te ciñas solo a revistas, libros, películas y series, escaparates de tiendas, redes sociales, etc. Los museos, la naturaleza, las tendencias culturales, los viajes, las escenas que evocan cierta época o según qué sentimiento e incluso las experiencias personales inspiran a los diseñadores de moda a crear sus colecciones. ¿Por qué no vas a emplear tú también estos recursos? Cuanto más personal sea tu inspiración, más personal será tu estilo.

2. Escribe la historia de tu estilo

Reflexiona sobre tu vida y toma nota de las diferentes estéticas que más te han influido. ¿Cómo vestían tus padres? ¿Qué te decían en casa sobre tu forma de vestir? ¿Te prohibieron algo? ¿Qué no te decían? ¿Te enseñaron unas “normas básicas para vestir”? ¿Cómo eran de rígidas esas normas? ¿Se valoraba en tu familia la ropa? ¿Se hablaba en tu casa de moda? ¿Se iba «a la moda»?

Piensa también en tus amigas. ¿Cómo vestían? ¿Tú vestías como ellas? ¿Por qué motivo lo hacías? ¿Perteneciste a alguna “tribu”? ¿Qué cosas llevaban? ¿Qué no te pusiste nunca por pudor o por vergüenza? ¿Qué te hacía sentir tremendamente atractiva? ¿Te rebelaste con tu manera de vestir en tu adolescencia? ¿Qué recuerdos de tu estilo entonces te hacen feliz? ¿Qué otras cosas no repetirías si volvieses a esos tiempos?

¿Y en tu trabajo? ¿Cómo has vestido en cada uno de los trabajos que has tenido? ¿Tenías dress code? ¿En alguno de tus trabajos has tenido que llevar uniforme? ¿Qué te gustaba y qué odiabas de cada uno de los looks que has llevado a lo largo de tu vida profesional? ¿Qué importancia le dabas a tu estilo entonces? ¿Cómo te vestías para “parecer profesional”? ¿Ha cambiado eso con el paso del tiempo?

¿Cómo te vistes cuando estás en casa? ¿Cómo te estás vistiendo ahora si teletrabajas? ¿Qué importancia le estás dando ahora a tu estilo? ¿Cómo te hace sentir eso? ¿Qué significa para ti “estar presentable”? ¿Es esto importante para ti?

¿Cómo te gustaría vestir si te sintieses totalmente libre para hacerlo? ¿Cómo es ahora tu estilo? ¿Estás satisfecha con él? ¿Crees que eres una mujer con estilo? Si no lo eres, ¿qué crees que podrías hacer para llegar a serlo? Y así todo lo que te apetezca profundizar.

3. Prueba todos los estilos posibles

Allá por principios de los 90, Alyce Parsons nos hablaba de los 7 estilos universales, pero en realidad, hay tantos estilos como mujeres -personas- en el mundo. Porque si por algo se caracteriza el estilo es por ser único. Y si por algo deberíamos caracterizarnos las mujeres es por encontrar uno que nos hiciera sentir únicas, auténticas y absolutamente genuinas.

Experimentar todos y cada uno de los estilos posibles hasta dar con el nuestro, ponerle un nombre que solo defina el nuestro, es otra de las claves. Y sobre ello trabajamos también en Con Estilo Propio. -En serio, deberías tener tu ejemplar-.

4. Cuestiónate para seguir avanzando

Cuantas más respuestas tengas, más definido será tu estilo. ¿Qué proporciones te favorecen? ¿Qué tela y qué colores te encantan? ¿Qué estado de ánimo buscar crear a tu alrededor? ¿Cuál es la historia que quieres contar con tu imagen? ¿A qué piezas de tu armario vuelves una y otra vez? Y así hasta el infinito.

5. Encuentra tus iconos y referentes de estilo

Identificarte con alguien cuyo estilo admires es una excelente manera de saber si algo es “muy tú”. ¿Quiénes son tus referentes de estilo? ¿Cuáles serían tus iconos?

Y aunque parezca loco llévalo más lejos. Cuando tengas dudas sobre un look, pregúntate, “¿esto le gustaría a mi icono?” “¿se pondría esto mi referente?”. Tomátelo como un juego; el de tener a esa mujer tan estilosa para ti de pie contigo en tu armario decidiendo si sí o si no.

6. Ponle intención

Nuestros armarios notan el cansancio, la tristeza y el hartazgo COVID. Gran parte de lo que tenemos está infravalorado en estos momentos, fundamentalmente porque no tenemos ocasión de lucirlo.

Pero no puedes dejar que esta pandemia no te robe también el poder que tiene tu estilo en tu bienestar a todos los niveles. Necesitamos rebajar nuestras expectativas en lo que se refiere a nuestros looks, pero no podemos restarle ni un ápice de intención a cómo nos vestimos.

¿Algunas ideas para no venirnos abajo? Ahora que la vida nos impone looks relajados, intensifícalos con colores -también en tu maquillaje-, complementos – desde pendientes grandes, a diademas o pañuelos en el pelo, a monturas más extravagantes en tus gafas de ver- y mix and match de prendas con más impacto con tus básicos más cómodos. (las fotos de este post van en esta línea, porque si no, no sé cuánto tiempo más esta falda de raso iba a quedarse colgada en la percha de mi armario)

Ahora te toca a ti contarme. ¿Has puesto en marcha alguna de esas sugerencias? ¿Te apetece probarlas? ¿Por cuál vas a empezar? ¡Te leo aquí abajo!

P.D: El domingo te enviaré de nuevo las 12 claves para tener menos armario y más estilo. Si aún no las tienes, no te vayas sin suscribirte.

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  1. Mayte

    Ay, Ana, el punto 6 es el que más me ha tocado de lleno. El hartazgo COVID, el «total, si tengo que llevar uniforme en mi trabajo y voy de mi casa al trabajo y del trabajo a mi casa, si apenas salgo…», el ver prendas muertas de risa porque son para ciertas ocasiones que ahora mismo no se dan…
    Me quedo sobre todo con una idea que me has repetido muchas veces de manera explícita o implícita: que el estilo evoluciona con nosotras y se adapta a las circunstancias cambiantes de nuestras vidas.

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    1. Ana Paniagua Autor del artículo

      Está en nuestra mano hacer que de esta incertidumbre y este día de la marmota sean más llevaderas, reinventando nuestros looks y ajustando nuestro armario a lo que vivimos. Tal vez los ajustes esta vez pasen por vestirnos de alegría para contrarrestar lo que vemos y sentimos «ahí fuera». ¡Un besazo enorme Mayte y mucho ánimo y color para esos looks!

      Responder

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