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3 alternativas para ahorrar en tus looks de fiesta

Hace unos días me escribió Malva. Estaba inmersa en pleno proceso de cambio de temporada con el firme propósito de deshacerse de todas aquellas prendas que “solamente ocupaban espacio en su armario”.

Me preguntaba qué podíamos hacer con esos looks de fiesta en los que, en su momento, invertimos algún dinero, pero que, ahora sabemos, no nos vamos a poner más. Y eso me hizo recordar un look y una historia que todavía no te había contado.

Después de celebrar las alegrías, es inevitable que una de las primeras preguntas que nos hacemos las mujeres cuando tenemos un evento importante sea el dichoso y temido ¿qué me pongo?

Y esa cuestión lleva implícitas algunas otras dudas: ir acertada para la ocasión, que no nos cueste un riñón y que nadie vaya vestida igual que nosotras. Porque yo me he visto en las tres, hermana. Excesivamente sencilla en una boda de alto copete, exageradamente arreglada en un bautizo más informal, luciendo el mismo vestido que la mejor amiga de la novia (glups!) y, hasta en un arranque de locura, haciéndome un vestido a medida que nunca jamás me volví a poner.

Creo que lo mejor que podemos hacer por nuestros looks de fiesta es dedicarles el tiempo que se merecen. Como dijo el poeta Alexander Pope, errar es humano, perdonar es divino y rectificar es de sabios. Así que después de tanta metedura de pata, me gustaría compartir contigo tres cosas que he aprendido para no comprar nuevos looks de fiesta, salvo que sea estrictamente necesario. ¿Te apetece conocer tres alternativas para que puedas ahorrar en estos casos?  

SIMPLIFICAR

Puede que tengas que asistir a muchos eventos de este tipo, incluso en un mismo año, (¿no te ha pasado que en tu grupo de amigos que unos abren la veda y de pronto todos empiezan a casarse o a tener hijos a la vez?), pero pondría la mano en el fuego a que solo alrededor de un 10% son verdaderamente importantes para ti.

Tenemos un porcentaje muy alto de bodas, bautizos y comuniones en las que nuestro papel es de mero acompañante, como el actor secundario Bob en Los Simpson. 😉

En estos casos, haz primar tu discreción. Estarás radiante con un vestido elegante, pero sencillo, y unos complementos con personalidad. Papiroga, por ejemplo, me parece una opción muy interesante en este sentido.

Estoy segura de que, si te vas de compras a tu armario, como me comentaba el otro día Silvia en Instagram, algo encontrarás. Que quien busca, halla.

En caso de que no, y si no te queda más remedio que incorporar algo nuevo, piensa en algún look que luego puedas reutilizar en otras ocasiones: una cena de aniversario, una comida de empresa… En este sentido, recomiendo mucho a mis clientas las piezas de Bimani.

COMPARTIR

Comparte tu ropa. Intercambiarla con gente de tu círculo más próximo -tu familia, tus amigas, tus vecinas, otras mamás del cole- es darle una nueva vida a estos looks, aunque sea con poca frecuencia. Sentirás que estrenas pero sin haberte gastado un euro.

Prestar y pedir prestado es siempre mi primera opción. Y a veces en armarios ajenos encuentras tesoros que puedes convertir por unos días en tuyos.

ALQUILAR

Puede que no sea tan rentable económicamente, pero puede ser una buena alternativa si para ti es importante no acumular prendas que sabes a ciencia cierta que no van a rotar mucho en tu armario.

Y también es una oportunidad para vestirte de alguna marca o diseñador con los que siempre soñaste pero que, de otro modo, no podrías permitirte.

La Más Mona es solo una de esas empresas que ofrecen este tipo de servicios y que tuve la oportunidad de probar en mis inicios del blog. Esto me ha permitido echar la vista atrás y comprobar que hemos mejorado mucho las fotos. 😉

Este vestido con estampado de hojas de palmera aúna las dos primeras ideas que te propongo. Uno de esos que, según como lo combines, “te visten” más o menos y que además, compré a pachas, con una buena amiga con la que comparto talla.

Nos hicimos con él la pasada primavera para sendas comuniones. Ahora mismo está en mi armario, pero mañana podría estar en el suyo. Y me gusta especialmente la idea de que nuestra amistad se entrelace también con un vestido común en el que las dos podamos guardar diferentes recuerdos en un mismo “lugar”.

Volviendo a la duda de Malva, cuando “el daño ya está hecho”, siempre puedes acudir plataformas online especializadas en venta de ropa de segunda mano, como Chicfy o Micolet.

Por lo que he podido averiguar, basta con contactar con ellos y dejarlo en sus manos. Se encargan de enviarte un mensajero por un coste mínimo que recoja lo que ya no vas a usar más y valorar su precio de venta -con un descuento de aproximadamente el 70% del valor real de las prendas-, quedándose para ellos un porcentaje de comisión. Además, ambas tienen secciones específicas para prendas de fiesta.

Otras compañías, como, de nuevo, La Más Mona, te ofrecen la posibilidad de poner en alquiler tus trajes de fiesta. Ellos gestionan todo y, en este caso, la que te llevas una comisión eres tú por “prestarles “ tus looks.

Si se te ocurre alguna otra idea con la que podamos ayudar a Malva, por favor, déjala en tus comentarios. Y, ahora cuéntame, ¿qué haces tú para ahorrar en tus looks de fiesta?

 

Vestido: Zara (SS17)

Sandalias: Stradivarius (otra temporada)

Bolso: Real Fábrica

Gafas: Mango (otra temporada)

 

El secreto de tu estilo está en tu armario
y yo puedo ayudarte a descubrirlo.

¿Preparada para tener
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  1. Un bello día

    Ay, Ana, cuántos vestidos de un solo día hemos llegado a encontrar tú y yo en esos armarios en los que nos dejan meternos….? Respuesta: ¡¡demasiados…!! El afán de ligar lo de evento/fiesta a “estrenar” ha causado muchos males…. y mucho gasto tonto. Cualquiera de tus propuestas es muy válida y yo, principalmente, me quedo con la de irse de compras en el propio armario y descontextualizar las prendas. Sé la más mona de la fiesta…. siendo la más original, la más sensata y la más eco. Porque una prenda infrautilizada es un lujo que nuestro planeta ya no se puede permitir.

    Consejo de estilista: cerrar cada temporada organizando una merienda de intercambio con las amigas, en casa de quien toque… Cada una debe llevar toda esa ropa en perfecto estado que tiene claro no se va a volver a poner. La que no encuentre nueva dueña en el grupo, debe ser donada (al armario solo vuelve “lo nuevo” con lo que nos quedemos).

    Con ello, logramos ir de compras con gasto de cero y bajar un par de grados el nivel de saturación de nuestras perchas. Todo son ventajas. Además, merendamos y lo pasamos genial…

    Beso grande, querida Ana. Gracias por tus ideas!!

    Responder
    1. Ana Paniagua Autor del artículo

      Gracias a ti por las tuyas. Espero que ayuden a otras muchas más mujeres, en especial a Malva. Un abrazo fuerte!

      Responder

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