mas estilo con menos armario

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El look de cuando subí al séptimo

Ahora mismo no recuerdo cómo llegué a Silvia, pero no me olvido de que su proyecto me pareció pelotudo desde el minuto cero. Me conquistó hace ahora justo un año, cuando sin conocerla de nada le pedí que lanzara un beso redondo por los niños hospitalizado y le faltó tiempo.

Unos meses después me colé en su fiesta. Mi Lady Patata se animó a hacerle fotos en la presentación de su nuevo calendario de Cenas Adivina y me pidió que la acompañara por aquello de no tener que romper el hielo sola. Entonces a la que le faltó tiempo fue a mí.

Me hubiese apuntado a cualquiera de sus cenas pero elegí la de María. Entonces yo andaba inmersa en hacer más mío Toca Tacón. Muchos de los problemas que tenemos con nuestro estilo terminan con un armario ordenado. Y aunque estos son mi especialidad, me interesaba conocer el enfoque de una profesional integral del orden. Ahí es nada.

Las personas ordenadas me han gustado desde siempre porque considero que ser ordenado hace la vida de los demás más fácil. En mi caso particular tener mi casa en orden me hace feliz. Puede que te resulte un tanto friki, pero cuando lo tengo controlado desde dentro, siento una paz interior que creo que se nota por fuera.

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Los que trabajan conmigo bien saben que no doy pie con bola si no tengo bien encarrilada mi agenda con lo que tengo que hacer cada día -¡si no tengo una lista no soy nadie!-. Mis amigos han aprendido a perdonar mis retrasos porque soy de las que salgo de casa intranquila si no he terminado de recoger todo. Y el pobre moreno ya hace tiempo que dejó de mirarme ojiplático cuando limpio la cocina antes de que se ponga a cocinar, ahueco los cojines del sofá del salón antes de acostarme o le digo que me espere en el coche mientras doy un último “vistazo general”, momento en que aprovecho para fregar un baño o estirar bien la cama.

Sí, señora, así soy yo. ¡Qué le voy a hacer! La sola idea de tener que rasgarme las vestiduras confesando que soy una neurótica del orden y la limpieza solo podía mitigarla de una forma: ¡estrenando! ¡Pensarán que soy una loca, pero al menos seré la loca de la camisa bonita! me dije para consolarme mientras subía al séptimo para convertirme en una de sus chicas… #laschicasdelseptimo 😉

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Silvia me recibió como si me hubiese visto antes de ayer y eso hizo que dejaran de sudarme las manos. Después pude abrazar a Nuria, que me regala cada semana sus perlas para encontrar mi propia voz y no morir en el intento, y me relajé. Me presentaron a Cookita Tamara, que me puso una copa de un riquísimo vino blanco y se me templaron los nervios.

Y entonces se me acercó María, charlamos un poco y me sentí como en casa. He de decir que me flaquearon un pelín las fuerzas en el momento de las presentaciones. Bea, Mariu, Nuria, Esther, Lola, Marieta, Cristina, Pilar… Todas afirmaban que pondrían entusiasmo en aprender la teoría pero se autodenominaban casos perdidos en la práctica.

¿Cómo iba yo a decirles que lo complicado para mí no era mantener el orden si no volverme loca con/por él? Al llegar a Regina la cosa fue virando a la moderación. Cristina, Patricia, Carmen. ¡Menos mal!

Les conté que me di cuenta de que tal vez podría tener un problema con el, digamos, exceso de orden, el día en que escuché a mi hijo mayor explicándole a un amigo que los coches especiales ocupaban la pole en su mesa de pintar mientras que los demás se guardaban en la fosa común de una mochila de Rayo McQueen.

Después de mí vino Alicia, que nos descubrió cómo una robot aspiradora, una tal Roomba, puede cambiarte la vida. Risas garantizadas, por supuesto. Mónica, Paloma, Yolanda. Las cuatro sentadas en lo que bautizamos el sofá del orden. ¿Es una casualidad que las más “fanáticas” se sentarán juntas? Ahí lo dejo.

Yo me quedé a las puertas, en la butaca pegadita al sofá y con Carmen dándome puntapiés para que no fuese hacia la luz. ¿Debería empezar a considerarme del centro sensato? Porque me quitaría un gran peso de encima y algún que otro alias.

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De esa cena sólo podían salir cosas buenas. Alicia encontró su pasión y se ha lanzado a la piscina con un nuevo proyecto. Regina se ha animado a tomarse su estilo en serio y, según me cuenta, la guía Toca Tacón le está haciendo bien. Y Silvia ha vuelto a decirme que sí y será uno mis futuros Secretos de Armario.

Como aperitivo, y que Cookita me perdone, aunque lo suyo no puede estar más de muerte, te dejo cuatro cosas que aprendí:

  1. Que hay que pensar muy muy bien qué es lo que quieres conservar y, fundamental, para qué.
  2. Que las limpiezas terminan cuando sacas de casa las cosas que ya no te sirven. (consejo especial para Bea).
  3. Que lo mejor de colocar es hacerlo de forma efectiva, cómoda, accesible y práctica. (María dixit)
  4. Que existe un lugar donde guardar las cosas que no sabes dónde guardar. Y es aquí. ¡Ideaca de Itaca Concept, la tienda de Pilar!

El resto de las claves más importantes que nos chivó María te las contaré el domingo en la Newsletter. Hasta entonces, te dejo las que aprendí leyendo La Magia del Orden.

¿Y tú eres del sector desordenado, moderado o requeteordenado?

P.D.: Silvia, sorry, pero te acabo de hacer una encerrona de las buenas. ¡Ya no te puedes echar atrás! Es lo que pasa cuando una es tan buena anfitriona… ¡Mil gracias por haberme ayudado a crecer un poco más!

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Camisa larga: Zara (SS16)
Vaqueros: Zara (SS16)
Sandalias: Stradivarius (otra temporada)

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  1. Maria Gallay

    Pero qué ilusión compartir la misma locura! Oye, que hay vicios peores y encima no sirven para nada.
    El orden, si no torturas al que vive contigo, sólo tiene ventajas. Menos mal que en esta cena hubo un sofá de superordenadas! Somos más de las que confesamos!!!

    Responder
    1. Ana Paniagua Autor del artículo

      En eso tienes toda la razón del mundo, María. Yo que pensaba que estaba sola en esta manía y resulta que somos un montón, aunque todas las que conozco son mujeres. Ahora que lo de que las superordenadas se sentaran todas juntas me sigue pareciendo un expediente X. Fue genial la velada!! Un abrazo!

      Responder
  2. Regina

    Ay! Qué post más bonito!!! Eres la bomba Ana!!
    Y yo que me resistía a ir a las cenas de Silvia, porque pensaba que no encajaría… Lo que me hubiese perdido de no haber ido ese día!!

    Al leer tu post me he dado cuenta de que yo también hago cosas que pueden tildarse de «locuras del orden»… Yo coloco los cojines en el sofá antes de irme a dormir… ¿no es lo normal? jijiji En serio, penaba que sí.. Y nunca me acuesto, ni me siento a la sobremensa ni me voy a la calle si la cocina no está recogida y limpia… Ah! que eso tampoco es lo «normal» JAJAJA

    Somos muchas más las que vivimos en un mundo de orden, sin darnos cuenta de que para otros no es «normal»… Pero sabes que te digo? Que ole por el orden! Yo no puedo decir que si las cosas están ordenadas me siento mejor… pero sí que si las cosas están ordenadas no me siento bien… hay algo pendiente… Y tengo mi tarea pendiente con poner orden en mi estilo. Pronto, prontito me pondré en tus manos… Qué ganas!!

    Un besazo enorme! Te sigo siguiendo la pista 🙂

    Responder
    1. Ana Paniagua Autor del artículo

      Ole por el orden! Y amén con tus palabras! Las secundo todas! Otro besazo enorme de vuelta y nos seguimos siguiendo la pista, claro.

      Responder
  3. Maribel

    Hola!!!

    Pues yo reconozco que no soy la persona más ordenada del mundo, pero no me supone ningún problema. Tampoco es que sea Pipi Calzaslargas, pero la mayoría de días me voy de mi casa con la cama por hacer y los platos se friegan de un día para otro porque después de comer o cenar solo nos apetece sofá… qué le vamos a hacer!!!

    Lo que sí que he logrado es poner algo de orden en mi armario y aligerarlo muchísimo. Ahora lo veo todo más claro y no me cuesta tanto vestirme por las mañanas. Eso está bien, muy bien.

    Pendiente de tu siguiente post.

    Mil besos!!!

    PD: la camisa no me gusta Ana. Creo que es el color, pero no sabría decirte…

    Responder
    1. Ana Paniagua Autor del artículo

      Hola Maribel!!

      Pues si no te supone ningún problema, es que no hay ningún problema pues.

      ¡Cómo me gusta ese menos armario! Ahora a por el siguiente paso, es más estilo, si es que no lo has encontrado ya, claro.

      Aquí ando, ultimándolo in extremis para mañana.

      Otro mil besos.

      P.D: esta camisa gana al natural 😉 pero para gustos los colores. Lo que más aprecio es tu verdad. Olé!

      Responder

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