Artículos en esta categoría: Mis historias

De soltarse las canas

“¿Duele?”, me preguntó asomando su carita a través de la puerta del baño. Estaba depilándome las piernas cuando mi hija apareció en escena. “Bueno, un poco”. “Y entonces, ¿por qué lo haces?” añadió. Y cuando buscaba una respuesta, no la encontré.

A mi mente vino entonces un recuerdo evocado de casa de mis abuelos, de cuando era muy pequeña. El olor a cera al baño maría. La imagen de mi madre y a mi tía ayudándose entre sí a “quitarse los pelos” de la axila, de las ingles, del bigote, de las piernas. A puntito estuve de soltarle ese “cariño es que para estar guapa hay que sufrir” pero me lo tragué. A lo mejor es que no me dio tiempo, porque se me adelantó con un “pues si duele, yo no pienso hacerlo cuando sea mayor”. A lo mejor es que las mujeres ya nos los hemos tragado por mucho tiempo.

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La peor emprendedora del mundo

Ocurrió en febrero, en el primer encuentro de Extraordinaria, y esas palabras supusieron un dardo directo al corazón. “Dejar de hacer bromitas para empezar a hacer negocios”.

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Ya está aquí Armario con Flow

Hace poco me preguntaron en una entrevista si cambiaría algo de mi recorrido hasta ahora. En un primer momento, pensé, “claro, un buen racimo”, pero luego me paré a reflexionar y definitivamente, cada vez soy una más firme convencida de que lo que sucede, conviene. Tras escuchárselo decir por primera vez a Alma, ya hace más de año, he tenido tiempo para profundizar en estas palabras.

Y resulta muy liberador abrazar la idea de que la vida misma se encarga de darnos todo lo que necesitamos en cada momento. Otro tema, o más bien temazo, es aceptar lo que traiga y aprender la lección que venga de vuelta. ¡Ay!

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