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De vestirse por dentro

Mi amiga Sonia, que además es psicóloga y de autoestima sabe un rato, dice que se puede medir la autoestima de una mujer solo con mirar el cajón de sus bragas.

Y sí, sé que acabas de sentir la imperiosa necesidad de abrir el tuyo para ver qué tal. Pues eso, ¿qué tal?

No puede ser más verdadero que tu estilo más auténtico es aquel que empieza por dentro y se nota por fuera. En sentido literal y figurado. Empieza en tu actitud y en tu ropa interior.

Sobre la segunda, con eso de que “no se ve”, muchas veces no le prestamos la atención que se merece. Y, en realidad, debería ser justo al revés. Es por donde empiezas a vestirte, es la ropa cuyo tejido está en un contacto estrecho y permanente con tu piel y, si la eliges adecuadamente, puedes conseguir que tus looks te queden como un guante.

Deberíamos concederle un lugar prioritario por muchas razones: es femenino, es feminista y es empoderador que te mueres.

Es tan importante y solemos darle tan poca importancia que por eso he querido invitar a una profesional como Irene, asesora de lencería y dueña y señora de Your Bra, para que te cuente cómo puedes afinar tus looks si pones consciente en vestirte desde dentro.

¡Te dejo con ella!

Como nadie la ve… ¿Cómo que NADIE? Si la primera persona que la ves y la sientes ¡eres tú! ¿Hay alguien más importante que tú misma? 

Creo que muchas mujeres no colocamos nuestra ropa interior en el lugar que se merece por muchos motivos: nadie nos enseña cómo funcionan las tallas de sujetador, ni nos habla de nuestro pecho, de cómo cambia con los años, con el embarazo, con la lactancia, la menopausia, los cambios de peso.

Comprar un sujetador para muchas es un auténtico sufrimiento -para mí lo fue durante muchos años- y las tiendas de lencería algo a evitar. Y así vamos, “tirando” con el sujetador viejo. Como si nada. Como si todo fuera a cambiar por arte de magia.

Así que hoy quiero facilitarte la información que necesitas para darle la vuelta a tu relación con la ropa interior. ¿Lista?

Beneficios de llevar un sujetador adecuado

No sé si a ti te ha pasado, pero no hay nada peor que llevar un sujetador con el que estás incómoda y que tienes que estar colocando todo el rato.

Te genera dolores de espalda y, sobre todo, mucha inseguridad. Ese pecho que se te sale por arriba y venga a colocarte; ese contorno que se te sube y otra vez, venga a colocarte; ese aro que se te clava en la teta y otra vez, venga a colocarte. Que al final acaba una con un humor de perros y con la seguridad en una misma en la suela de los zapatos.

Si además tiene el pecho grande, te sonará eso de ir con la espalda encorvada y taparte con camisetas sin escote y de colores oscuros no vaya a ser que alguien te mire.

Cuando llevas el sujetador adecuado, bien tallado, con el patrón correcto, tu vida cambia. Y no estoy exagerando. Lo he experimentado en mis propias carnes mis propios pechos.  Y lo he visto en un montón de clientas.

Pero, ¿qué beneficios te aporta llevar el sujetador adecuado?

1. comodidad

Ante todo, conseguir olvidarte de que lo llevas. Que no te moleste, no se te suba, no se te clave. Librarte para siempre de necesidad de querer quitártelo corriendo en cuanto llegas a casa es sencillamente ma-ra-vi-llo-sa.

2. Evitar dolores de espalda

Llevar un buen sujetador también elimina muchos dolores de espalda. El pecho, especialmente el grande, pesa; y si el sujetador no está haciendo su función, que es la de sujetarlo, la espalda y las cervicales se cargan mucho.

El 80% de la sujeción la tiene que hacer la banda y no los tirantes. Por lo que si no llevamos una banda bien ajustada son los hombros los que cargan con el peso y llegamos a tener hasta surco. Eso con un sujetador bien tallado desaparece y el dolor de cervicales, mejora.

Además, el pecho al andar o al hacer deporte se mueve y los ligamentos que lo sujetan se debilitan. Con el paso de los años, el pecho se acaba cayendo; por eso es tan importante que lo llevemos bien sujeto.

3. la ropa sienta mucho mejor

Cuando llevamos el pecho bien recogido la ropa sienta mucho mejor.

Un buen sujetador recoge el pecho desde el lateral, lo proyecta hacia adelante y lo levanta. Así que nos vamos a ver mucho más estilizadas, porque la zona donde está el pecho es la parte más fina de la espalda.

Al llevar el pecho mejor recogido las camisas nos van a abrochar mejor, evitando que se queden abiertas entre los botones; que es lo que nos ocurre a la mayoría de mujeres que tenemos el pecho grande.

Además, puedes lucir escote sin ningún complejo, porque un sujetador que queda bien y está bien tallado, deja esta parte de tu cuerpo totalmente limpia. No hay “efecto doble-teta”, ni la sensación de llevarlo demasiado junto ni que se te salga por arriba. ¡Una pasada!

4. Tu autoestima mejora

Es inevitable. Cuando dejamos de sentirnos incómodas, nos deja de doler la espalda, llevamos el pecho bien recogido y encontramos nuestra talla, el mundo es un poco menos hostil, más amigable.

Dejas de ser la rara a la que nada le queda bien y tu autoestima despega. Te das permiso para ser más tú: dejas de taparte, vas al gimnasio sin miedo a los botes, sin miedo a las miradas ajenas… Y eso es un chute de amor propio.

Tu pecho deja de ser tu problema y es complejo que vienes arrastrando desde adolescente, aunque igual no desaparece del todo, sí que disminuye considerablemente.

La dificultad para encontrar un sujetador de nuestra talla

Muchas mujeres odian tener que ir a comprar lencería.

El problema, como comentaba al principio, es que nadie nos explica cómo funcionan las tallas de sujetador ni los distintos patrones que hay (escotado, balconet, preformado, de cobertura, etc.) y nos tenemos que enfrentar solas a una gran variedad de modelos. Todo es prueba y error y nos gastamos mucho dinero para acabar yendo incómodas.

Quizá la mayor dificultad esté en las copas. Las grandes marcas solo fabrican copas B. Últimamente la C y la D son algo más fáciles de encontrar, pero, ¿sabías que existen copas hasta la letra O? Porque la mayoría de las mujeres lo desconocemos.

Si tienes la espalda estrecha seguramente hayas llevado mal la talla toda la vida porque como en las tiendas solo había copa B para que te cupiese el pecho te daban más talla de contorno -porque a mayor contorno la misma letra de copa es más grande, es decir, la copa de una 100B es más grande que la de una 90B-.

Y, lo veo como si te tuviera enfrente, la banda se te subía e ibas muy incómoda. Con suerte, si tu abuela o tu madre sabían coser te arreglaban el contorno para que te ajustase algo más.

Si no consigues que ningún sujetador te quede bien probablemente la solución esté en una talla que no vas a encontrar en las grandes cadenas de lencería. Así que te recomiendo salir del circuito de las grandes marcas y buscar tiendas de lencería especializadas como Yourbra.

Cantidad vs Calidad

Más allá de la talla hay otros factores que tenemos que tener en cuenta a la hora de elegir un sujetador: uno es el patrón y el otro es el tejido.

Un buen sujetador tiene el tirante anchito, para que no se clave. La banda también es ancha, para que sujete bien y la parte central tiene cierta altura, es decir, las copas no se unen con un pespunte si no que existe una pieza central que las une.

Y, por otro lado, ¿cuántos sujetadores te has comprado que a los dos días estaban dados de sí y ya no te los podías poner? El tejido tiene que ser resistente, para que te dure y te sujete como es debido.

De ahí la importancia de que invirtamos en sujetadores de calidad, especialmente si tenemos el pecho grande. Es mejor tener dos o tres sujetadores de calidad que muchos más que no nos sujeten como es debido. Créeme si te digo que al final, te gastas más dinero porque, cada pocos meses, te toca comprar uno nuevo.

Aceptar nuestro cuerpo

Muchas mujeres estamos peleadas con nuestro pecho. Bien por grande, bien por pequeño es una parte de nuestro cuerpo que nos genera mucho complejo.

El pecho está íntimamente ligado a nuestra feminidad y, en una sociedad en la que prima lo masculino, es casi inevitable que nuestro pecho no nos guste.

Si, además, no encontramos un sujetador que nos resulte cómodo y nos quede bien es normal que queramos tenerlo más grande si lo tenemos pequeño y pequeño si lo tenemos grande para “encajar” en las tallas que las tiendas nos ofrecen.

Sin embargo, cuando encuentras un sujetador de tu talla, de repente sientes que encajas, que hay un lugar para ti y eso hace que aceptemos nuestro pecho con más facilidad.

Yo tengo mucho menos complejo y me siento mucho mejor con mi pecho ahora que tengo una copa G que cuando era más joven y tenía una C. Porque ahora sé qué sujetador tengo que usar, ahora sé que el problema no estaba ni está en mí ni en mi cuerpo sino en las tallas que comercializan las grandes marcas.

Cómo saber si el sujetador que llevamos nos queda bien

Y, después de todo esto, ¿cómo puedes tú saber si el sujetador que llevas es el correcto?

Si estás incómoda, se te sale el pecho por arriba o por abajo, si los tirantes se te clavan, la banda no te sujeta o te aprieta demasiado, son todo indicadores de que probablemente no lleves el sujetador correcto.

Para verificarlo, fíjate en estos tres puntos:

  • La banda: Como hace el 80% de la sujeción, es primordial que nos quede firme y recta en la mitad de la espalda, más o menos; nada de llevarla casi en el cuello.

Además, se abrocha en el corchete de más afuera, en el que hace la banda más grande, porque si luego cede un poco, tendremos los corchetes de dentro para seguir usando el sujetador y que nos siga sujetando bien.

  • Los tirantes: su función es la de colocar, la de asegurar que todo queda en su sitio, pero en ningún caso tienen que soportar el peso del pecho.

Si se te clavan, es que hay que revisar la talla.

Si se te caen todo el rato, puede que además haya que revistar también el modelo de sujetador.

Y acuérdate de ajustarlos cada tres o cuatro días.

  • La copa: tiene que recoger todo el pecho desde la axila y no se tiene que salir nada. El aro no se tiene que clavar en el pecho sino bordearlo desde la axila hasta el centro. Y la parte central, esa pieza que une las dos copas, tiene que ir pegada al esternón.

Espero que con esta información que tienes ahora en tu poder le des a tu ropa interior la importancia que merece y te animes a acudir a una asesora de lencería si necesitas asesoramiento para dar con tu sujetador perfecto.

Si tienes cualquier duda deja tu comentario por aquí para que podamos ayudarte. Este próximo viernes 6 de noviembre a las 13 horas, Irene y yo haremos un directo en Instagram para resolverlas en directo.

Y, si no estás en la news, ya estás tardando, que este domingo Irene y yo tenemos una sorpresa para ti. 😉 ¡Apúntate aquí!

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