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Errores y aciertos para no perder tu estilo cuando estás embarazada

Con este tercer embarazo, puedo afirmar sin miedo a equivocarme que he estado embarazada en todas las estaciones del año. El primero de mis embarazos y este último han coincidido en su último trimestre con el final de verano y un otoño de pleno y el segundo transitó en grado avanzado de lleno por el invierno y la mitad de la primavera.

Y si bien es verdad que esta conclusión no me hace más ni menos sabia que tú, ni mejor ni peor que nadie, como todo en la vida, la experiencia es un grado. Y el estilo, de nuevo como todo en la vida, se entrena. Y la misma vida ha querido ponerme en este estado tres veces; que no tiene por qué significar nada más allá de haber tenido más posibilidades para fallar, pero también más oportunidades para acertar.

A los aciertos de estilo que he repetido y a los errores a evitar con el armario y, sobre todo, con las compras, quería dedicar el primer capítulo de esta serie sobre Estilo, Embarazo y Emprender, que iré intercalando con otro tipo de contenido hasta finales de año.

Puede que en concreto tú no seas madres, ni pienses serlo de momento, -permíteme entonces que te diga: “cuidado, amiga, que las carga el diablo” 😉- o que no estés ahora mismo embarazada. Y por eso mismo no quiero que te sientas fuera, que yo también he estado ahí en ese punto en que una embarazada solo ve embarazadas y todas las conversaciones giran en torno a ese monotema que a veces resulta muy cansino.

Al final, sea cuál sea tu estado vital, lo que también espero poder transmitirte con estos posts es que ser fiel a tu estilo es posible siempre, independientemente de cuál sea tu talla, tu peso, tu condición o tu edad. Espero que puedas comprenderlo entrelíneas. ¿Vamos ya, entonces?

Error 1. Comprar ropa premamá al principio del embarazo.

Entre el ansia viva que tenía porque se me notara la barriga y el miedo a ponerme prendas, sobre todo vaqueros, que pudieran apretarme de más -y con ello dañar al bebé; ¡¡dañar al bebé!!, ¿hola?- apenas había pasado el primer trimestre de mi primer embarazo y ya era una asidua a las tiendas de ropa premamá.

No solo me gasté un dinero innecesario -solo tienes que mirar el precio en la etiqueta de cualquier prenda diseñada específicamente para una embarazada de otra que no lo sea para caerte de espaldas- sino que fue la época en que menos “en mi estilo” me veía, además de terminar aborreciéndola para siempre jamás al final del embarazo. Seguir poniéndomela durante los primeros meses del post parto fue un jarro de agua fría para mi autoestima.

Pronto trataremos al detalle cómo hacer un armario cápsula para estos meses, pero ya te adelanto que es relativamente más fácil de lo que te imaginas seguir llevando ropa de la que ya tienes en tu armario hasta el quinto mes de embarazo y más, independientemente del peso que hayas ido adquiriendo.

De hecho, lo ideal es que vayas comprando ropa a medida que la vayas necesitando. Como ya te conté aquí, cada embarazo en cada mujer – e incluso en la misma mujer- es totalmente distinto y, aunque puedas intuir algunas tendencias en tu propia transformación, el peso que ganas e incluso la forma de la tripa pueden llegar a ser totalmente diferentes entre un embarazo y otro. Y otro. Y otro. Y así…

Acierto 1. Pedir prestada ropa de embarazada.

Conseguí darle la vuelta a este error en los siguientes embarazados pidiéndoles ropa prestada a las mujeres de mi círculo, que ya habían estado embarazadas. Y para nada me arrepiento, porque además de un gran ahorro económico, me sirvió para atreverme a probar cosas nuevas y descubrir colores, cortes y estilos que no me había permitido antes a un coste cero. Encontré algunos looks infalibles que, al final, he acabado convirtiendo en mis “uniformes”.

Error 2. “Abandonarte” a la comodidad.

Reconozco que tuve una gran crisis de estilo en mi segundo embarazo. Creo que todo empezó porque entonces estaba en el paro y no tenía que vestirme para ir a ninguna oficina. Y, con esta excusa, de alguna manera, al final me fui dejando tanto que terminé por ir en leggins y sudadera a todas partes.

Soy de las que defienden que estilo y comodidad deben ir siempre de la mano, pero ir cómoda no tiene por qué significar ir vestida siempre igual ni vernos aburridas.

En este sentido, por ejemplo, sí que me parece importante prestar especial atención a que los tejidos que uses sean lo más naturales posibles. Mejor algodones, lanas, linos o sedas que otros sintéticos. Ya sabes, esas cosas en las que profundizamos en esa sección propia en la newsletter de poner el ojo en la etiqueta.

Acierto 2. Comprar ropa «barata», de tu estilo y una o dos tallas más grande.

Un embarazo es un estado totalmente transicional que, sin embargo, a la gran mayoría de mujeres se nos hace demasiado largo. No solo por el embarazo en sí, sino también por otros “estados asociados”, como el postparto o la lactancia.

Así que si tienes en cuenta que tu cuerpo tardará un tiempo en recuperarse -y no, no será un mes como nos quieren hacer creer, sino más bien un año- y que, en ese tiempo, si estás dando el pecho, necesitarás un tipo de prendas que faciliten que puedas dar de mamar, tus compras premamá lo serán también postmamá e infinitamente más inteligentes.

Puedes seguir siendo fiel a tu estilo, eligiendo las mismas prendas que te pondrías sin estar embarazada, pero apostando por una o dos tallas más, dependiendo de lo avanzado de tu embarazo y de lo que hayas engordado cuando tengas que hacerte con ellas.

No obstante, al menos hasta que hayas dado a luz, no es el momento más adecuado para que te hagas con ese capricho que se te sale un poco de presupuesto; al menos, no si tienes intención de estrenarlo cuanto antes. Es mejor que no te gastes mucho dinero en ropa que, en relativamente poco tiempo, no tendrá cabida en tu armario, básicamente por cuestión de talla.

Por eso elegí estas fotos que son del vestido que me compré la semana anterior a enterarme de que estaba nuevamente embarazada y que solo he podido ponerme en un par de ocasiones. Un vestido precioso de La Casita de Wendy que se ha pasado la temporada entera colgado en la percha y que no podré volver a usar ya hasta la primavera que viene.


Error 3. Ponerte zapatos imposibles.

Y por imposibles tal vez entiendas tacones, pero no me refiero solo a ellos. Con una buena barriga que no deja que te veas los pies, abrocharse los cordones o quitarse unas botas de caña se me volvieron tarea imposible, así que, la segunda vez, desterré de mi armario las botas altas y los zapatos con cordones. Los sustituí por botines con algo de tacón o deportivas que me resultan más fáciles de poner y quitar sin necesidad de abrochar y desabrochar.

Además, con el cambio del centro de gravedad de nuestros cuerpos se modifica la pisada por lo que puede que los zapatos que antes te resultaban comodísimos, puede que ahora ya no lo sean tanto. Es más, a algunas embarazadas hasta les crece el pie debido a una mayor producción de una hormona llamada relaxina, pero, en general, después vuelven a su número original.

Por eso, en la medida de lo posible, intenta evitar comprarte zapatos nuevos, porque, en realidad, tus pies de embarazada no son realmente tus pies. O al menos, no tal y como los vestías hasta ahora.

Acierto 3. Caminar descalza.

Si buscas un consejo de estilo al uso, te diría que el zapato más adecuado para usar durante el embarazo y, ante todo, evitar caídas, tropiezos y traspiés es el zapato plano, pero no totalmente; bastará con un par de centímetros de altura o tres.

Pero lo que a mí de verdad me ha ayudado durante mis embarazos, más con mi bienestar que con mi estilo, todo sea dicho, ha sido caminar el máximo de tiempo posible con los pies descalzos. Lo dicho, no es un tip de estilo como tal, pero, quizás es lo que más necesitas. 😉

Hasta aquí las mías, pero estoy segura de que tú también cometiste tus propias meteduras de pata. ¿Las compartes por aquí para completar nuestra lista de big mistakes? ¿Y cómo conseguiste solucionarlos? ¡Deseando leerte en los comentarios!

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  1. Mayte

    Error 1: comprarme vestidos amplios porque «me cabe la barriga y voy cómoda». Y pareces una mesa camilla, maja.
    Error 2: seguir en Instagram a mamifits muy fits e ideales ellas, que sólo engordan 5 kg en el embarazo y en 15 días están como antes. Sin comentarios.
    Error 3: pantalones culotte, ensanchan ópticamemte una barbaridad.
    Acierto 1: probar y probar mucha ropa y estilos, cada barriga es diferente.
    Acierto 2: comprar ropa según vaya necesitando y optar por una o dos tallas más antes que por ropa premamá hipercara.
    Acierto 3: pasar de comentarios malintencionados, cuánta gente con ganas de soltar «vaya barrigón».

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    1. Ana Paniagua Autor del artículo

      jajajaja, el error 1 yo también lo cometí!! Y compartimos un segundo acierto común que, para mí, ha sido el mejor de todos. Qué divertido es leerte siempre Mayte! Muchas gracias y te mando un abrazo bien fuerte!

      Responder

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