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Historias llevadas: Vanessa Nueda y El Crep de su vida

Ya sabes que las camisetas con mensaje suelen ser juez y parte de muchos de mis looks infalibles. Creo que tienen el poder de convertir nuestros looks de “andar por casa” en otros renovados y, sobre todo, más personales. Restan seriedad, suman alegría y multiplican la actitud.

Hace dos años publicaba un post titulado La Vida es una Verbena, con una de esas camisetas con mensaje. Hacía poco que había descubierto a Lucía Be y no podía ni imaginarme todo lo que vendría después. Hacer bandera en este blog de que para tener estilo lo que menos se necesita es ser perfecta, que Lucía me contara sus secretos de armario y que estos, nuestros armarios, podían ser algo más que aquellos lugares en los que guardamos ropa. Podían convertirse en ese sitio donde atesorar recuerdos, experiencias y lecciones de vida. Al fin y al cabo, en ellos se albergan un montón de tesoros en forma de historias que me encanta escuchar primero y contártelas después.

Unos días después conocí a Vanessa. Misma camiseta; contexto vital diametralmente diferente. En mi cabeza acababa de nacer una nueva sección para el blog: las Historias Llevadas. Y, entre pitos y flautas, solo he tardado desde entonces en ponerla en marcha.

Pero lo hago hoy, 29 de junio, en una de esas no casualidades que la vida, a veces, nos pone a huevo. Un 29 de junio justo dos años después de esta foto. Con una Vanessa que vuelve a lucir sus rizos salvajes al viento y mucha ilusión por mi parte de ir llenando este blog con las historias de mujeres de ahora y de siempre. ¿Te acuerdas que te lo dije?

Si me llevas leyendo un tiempo sabes que soy una enamorada de esas historias que se esconden en cada una de nuestras prendas. Y quería estrenar esta sección con la de Vanessa, que eligió esta camiseta buscando sus propios motivos para seguir bailando. Fue un regalo de su hermana que estuvo un tiempito guardada en su armario a la espera de que llegara la ocasión especial para ponérsela por primeva vez: celebrar su última sesión de quimioterapia. 

Una camiseta que, de alguna manera, nos mantiene conectadas. ¡Qué cosas tan sorprendentes puede conseguir una prenda! De Vanessa podría decirte que es una mujer normal y corriente. Pero no. Te estaría mintiendo. Vanessa es una mujer aparentemente normal y corriente. En realidad es puro estilo, de ese que trasciende al vestir.

Vanessa creía que tenía una vida perfecta y un buen día el cáncer se coló en casa. Y donde mucha gente pensaría que una desgracia solo puede hundirte, ella afirma que ahora es más feliz.

“La enfermedad me enseñó a vivir de verdad, apreciando absolutamente todo. Sentí que tenía una segunda oportunidad y la vida pasó de ser bonita a ser mágica. A disfrutar de cada pequeña cosa, de cada momento, de cada persona…  Porque no sabemos qué ocurrirá mañana, ni si ese mañana llegará. Somos afortunados por el simple hecho de vivir y ver crecer a nuestros hijos”.

Me confiesa que cuando le diagnosticaron el cáncer se le paralizó el mundo. “No podía creer que fuese yo quien estaba enferma. En lo único que podía y quería pensar era en mis hijos: qué les pasaría si a mí me ocurría algo malo; cómo les afectaría a ellos todo este proceso”.

Y precisamente hacer ese proceso más fácil para otros fue lo que le llevo a escribir, entre sesión y sesión de quimio, Las Aventuras del Cáncer, un cuento para explicarles a sus hijos mellizos, que entonces tenían 4 años, qué le estaba pasando a su madre.

Le pregunto si ayudar a los demás ayuda a curarse a uno mismo. “Ayudar a los demás alimenta tu corazón, te vuelve mejor persona y es de lo más bonito y reconfortante que he hecho. Las Aventuras del Cáncer nació por accidente. Yo contaba mi día a día con la enfermedad por el blog y las redes y cada vez recibía más consultas sobre cómo abordar el tema con los niños.

Un día me vi ante un Word en blanco escribiendo toda nuestra aventura para una madre que me pedía consejo. No creo tener una varita mágica pero hemos tenido muchísima suerte en el planteamiento con los niños. Ellos han pasado por todas las fases de la enfermedad con ilusión y felicidad máxima, y eso ayuda muchísimo. Al fin y al cabo nuestra máxima en la vida es que ellos no sufran”.

Además del libro, que puedes adquirir aquí, Vanessa anda metida en otros proyectos solidarios. Este año se ha aliado con el Instituto de Investigación Biomédica de Gerona y todo lo que recauda en diferentes eventos se destina a un proyecto de investigación, liderado por el Dr. Frigola, que está buscando tratamientos menos invasivos que la quimioterapia y la radioterapia para tratar la enfermedad.

Me cuenta que ha vencido todos sus miedos, excepto uno; que les pase algo a los suyos; que tiene el reto pendiente de escalar una cumbre y un sueño por cumplir en mayúsculas: VIVIR, “que mi salud se comporte y me permita sumar días, sumar vida. Del resto ya me encargo yo”.

Afirma con rotundidad que su vida después del cáncer es “totalmente diferente, absolutamente mejor. Antes era una enferma del trabajo; ahora soy una loca por la vida y por vivir viviendo, no sobreviviendo”.

No sabe decirme si está totalmente recuperada, aunque sí parece que lo peor ha pasado ya. No sé en que punto te recuperas de algo así, ahora mismo me queda la reconstrucción, sigo con medicación oral, me canso muchísimo, hay días en los que me duele todo el cuerpo, mi corazón tiene unos 60 años, mi memoria es inexistente, la capacidad de concentración escasea, he engordado 10 kilos, mis pestañas se caen, tengo una teta que hace cuatro de la otra… Pero eso es el precio por vivir y soy inmensamente feliz de hacerlo”.

Dos años largos después, me confiesa que ha vuelto a comerse un crep. “Compartí mi primer crep post diagnóstico cuando acabé el tratamiento. Después de 14 meses de quimio, 25 sesiones de radio y 3 operaciones creí que me lo merecía y había llegado el momento.”

Le pido un consejo para una tercera mujer que no conoce en su misma situación. “Que no permita que esta maldita enfermedad le robe días, eso es esencial. Hay que buscar la fuerza, todos tenemos algo/alguien que nos empuja a hacer cosas increíbles. Le diría que es duro pero la vida es así, bonita y cruel a partes iguales. Es injusta, ¡sí! Pero queremos vivir y hay que luchar, no vale lamentarse (solo lo justo para coger fuerzas). Les diría que todo acaba pasando, que se queden con lo bueno y que pase lo que pase nunca dejen de bailar en esta locura llamada vida”.

Termina diciéndome que si tuviese que elegir una sola palabra por la que ser recordada, sería amiga. Y cuando leo sus respuestas no puedo evitar pensar en la suerte que tienen las suyas de tenerla cerca. Porque será amiga, pero también es ejemplo. De muchas cosas: de valentía, de fuerza, de generosidad, de alegría, de superación, de optimismo, de solidaridad,…

Y no dejo de repetirme que, en el fondo, tener estilo es, al menos, la mezcla de un poquito de todo eso y conseguir transmitirlo con lo que tienes en tu armario. Como Vanessa, que encontró la camiseta perfecta para reflejar cómo se sentía por dentro. Que la vida, a pesar de sus ratitos más difíciles, es una verbena.

Y en toda verbena siempre suena la música. Unas veces conocemos la canción y nos salen los pasos solos. Otras, en cambio, no conseguimos pillarle el ritmo. A veces la orquesta suena desafinada y habrá otras veces que no nos guste la letra. Pero, como dice Vanessa, y también Lucía, depende solo de ti encontrar los motivos para bailar.

Espero que encuentres los tuyos. Por aquí me despido hasta septiembre, pero ya sabes estaremos trabajando en la sombra para volver con más estilo, más armarios y más mujeres. El libro seguirá ahí, para que puedas descargártelo al momento, y yo a vuelta de mail, como siempre, deseando que me cuentes tus historias llevadas. Y/o todo aquello que quieras contarme.

Este domingo será nuestro último ‘cafeté’. ¿Por qué no te apuntas en el último momento?

P.D.: Gracias Vanessa por contarme tu historia y sumar también en Toca Tacón. Y sobre todo gracias, por todo lo que haces y por la forma en que lo haces. Me repito: ¡estilazo!

Nota: en la última foto, Vanessa con su hijo Éric durante la presentación de Las Aventuras del Cáncer en Valencia. La foto es de @martigim.

El secreto de tu estilo está en tu armario
y yo puedo ayudarte a descubrirlo.

¿Preparada para tener
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  1. MON

    Hola:
    Enhorabuena por tu post.
    Vanessa es una mujer increíble y maravillosa con una dulce fortaleza. Fue un placer invitarla y que viniera a Valencia.
    Acabo de descubrirtdescubrirse y me encantas 😊😘
    Un abrazo
    Mon
    @chesamon

    Responder
    1. Ana Paniagua Autor del artículo

      Hola Mon!
      Desde luego que lo es. Por aquí la admiramos muchísimo. ¡Qué genial que nos hayamos descubierto gracias a ella! Seguro que es otra de esas no casualidades de la vida, verás. Otro abrazo y gracias por tu comentario.

      Responder
  2. Maria Pilar Molina

    Ante la enfermedad, ante cualquier prueba de la vida, pienso que sale a la luz nuestro yo real. Aquel que hemos ido adaptando a muchos contextos laborales, sociales… en aras de metas y triunfos, o de stándares, sin más, que creemos imperativos.

    Cuando hemos de enfrentarnos con la realidad desnuda de la tragedia, todo cae… todo lo accesorio. Y quedas…. “tú”. Para descubrirte, en muchos casos, tanto tiempo hace que dejaste de mirarte…. con mirada interior. Para que los demás te descubran, siempre.

    Mi aplauso a todos aquellos que han sabido crecer en serenidad, en generosidad y en fortaleza. Ojalá llegue un día en que este crecimiento no se haga nunca a través de trances tales como el cáncer, porque éste sea, simplemente, cosa del pasado.

    Gracias a la investiganción médica y a los que la apoyan.

    Un abrazo, Ana.

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