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Historias llevadas: Marta Loperena de Felicidad de Bolsillo

Seguro que cuando lea este post, “agradecerá fuerte” al universo y me pondrá uno de sus audios llamándome “amigui máxima” para darme las gracias por mis entrevistas “de esas dignas de salir en el Semanal de El País”.

Coincidimos un verano, ella desde su isla atestada de belgas por soleares, que diría Sabina; yo desde el asfalto de agosto en Madrid, en un grupo de Facebook que organizó Mäider Tomasena sobre Copywriting, en una de esas de mis historias que ya te conté. No es casualidad que cuando le pregunto por alguien a quien admira sea Mäider.

Aunque ahora es entrenadora de meditación y formadora en técnicas para vivir con menos estrés, no siempre fue así. Marta era chef de cocina pero se reconvirtió tras leer un libro catalizador: El libro tibetano de la vida y de la muerte, de Sogyal Rinpoche. “Lo que pasó fue que estaba hasta el gorro de trabajar de chef y el universo me paró de golpe. Tuve un pequeño accidente y me lesioné el pie. Me operaron y tuve que estar en reposo varias semanas. En esos días, empecé a leer este libro y a practicar la meditación a mi manera”.

Tuvimos una conexión fuerte desde el principio y desde entonces se ha convertido en mi comodín de la llamada. Gracias a Marta, comencé a meditar. Y creo que, gracias a mí, ella se interesa cada día más por su estilo y su armario. De hecho, Tu Estilo & Go nació por ella, mientras buscábamos juntas a distancia y en tiempo real sus gafas nuevas.

Su web, Felicidad de Bolsillo, es, en sus propias palabras, “un oasis de paz y buen rollo en Internet”. Allí puedes encontrar cursos online para empezar a meditar si eres principiante, para afianzar tu hábito o para conocerte mejor a través de esta herramienta y de otras tantas como los Chakras. Y me confiesa entre risas que ahora está inmersa en su nuevo reto pendiente: Lanzar “el Netflix de la meditación”; con vídeos, meditaciones guiadas descargables y conexiones en directo con ella de forma periódica.

“Meditar es una manera de estar en el planeta. Para mí es estar en casa; es un lugar que me da cobijo, me calma y me inspira. Practicar la meditación ha mejorado mi cabeza, porque ahora procuro estar muy presente, con atención en cada acción o tarea de mi día a día. ¡¡Yo antes no era tan risueña!!”. Aunque no me lo creo mucho.

Nadie que no es así en esencia podría elegir cualquier canción de los Rolling Stone como banda sonora que le haya marcado en su vida. Mientras, te dejo esta versión para que marque tu lectura. 😉

Con el paso del tiempo, me he dado cuenta de que nuestros proyectos, de alguna manera, están hermanados. Porque las dos trabajamos en hacer más fácil la vida de otras mujeres, en que se sientan mejor consigo mismas y en que descubran como son por dentro y lo reflejen por fuera.

Lo que más me gusta de Marta es su visión tan terrenal, real y práctica de la espiritualidad y esa frase que me sirve para definirla de lo que ves, es lo que hay. Pero, ¿qué es lo que le hace perder la calma? “Me desmotiva y me cansan mucho las personas que hablan de ellas todo el rato, la impuntualidad sin razón de peso y que me digan lo que tengo que hacer sin yo haber pedido opinión”.

Cuando le pregunto si el estrés es el mayor asesino de la felicidad, me responde contundente que “el mayor enemigo de la felicidad es no quererse. El estrés no es más que una consecuencia de no priorizarse y de no dedicarse tiempo de calidad a una misma; de poner todo lo demás por delante”. Y predica con el ejemplo al decirme que ella es la persona más importante en su vida. Después con quien la comparte; su pareja, su familia y sus amigos.

“Son varios los factores que aparecen en la ecuación de no priorizarnos”, me explica. “Querer ser la más mejor de entre todas las mujeres, es decir, superwoman; infravalorarnos mucho, porque pensamos que los demás necesitan más el tiempo que nosotras y tener el sentimiento de culpa pegado a la piel, lo que puede venir de más lejos y tener raíces más profundas en nuestra educación o nuestro entorno familiar.”

No lo sé a ciencia cierta pero quizás eligiese llamar a su proyecto Felicidad de Bolsillo porque sus momentos más felices son, además, cotidianos. Como cuando aprobó el carnet de conducir, o el día de su “no boda”, o su primer viaje a Nueva York, donde sueña con vivir tres meses, a pesar de que uno de sus “miedos” sea hablar inglés en público, y de donde precisamente viene su historia llevada. ¿Quieres que te la cuente?

 “Compré esta camisa en mi primera visita a Nueva York, que fue el punto final a un viaje lleno de emoción. Cuando sobrevolamos el cielo de Manhattan se me saltaron las lágrimas, no te digo más. Yo soy de comprar muy pocas prendas y si de algo está lleno mi armario es prendas que me emocionan. Y esta camisa me flipó por su estampado tan cuqui, por su cuello, sin cuello y sus botones para atrás.

Pero, ¿te confieso una cosa? Las primeras veces la llevaba al revés, con los botones hacia adelante. Hasta que un día me vio mi suegra y me dijo: “Marta, creo que esa camisa se pone del revés”. ¡Y yo sin darme cuenta! Ahora la tengo de recuerdo, porque se me ha quedado un poco pequeña de talla, pero la guardo en mi armario para inspirarme a ponerme el resto de mi ropa de manera distinta.

Durante el tiempo que la usé, la fui llenando de historias. La que me viene a la mente con una energía fuerte fue aquella vez que me la puse para dar una ponencia sobre la importancia de meditar si eres mujer emprendedora en el primer encuentro de Extraordinaria de 2015. Fue un auténtico desafío ya que me toco “bajar las revoluciones” de las chicas después del huracán emocional que desató Vilma Núñez”.

En nuestra última conversación por teléfono me regaló un gran consejo: Terminar de hacer una sola cosa al día. Lo que ella rebautizó como “mi brilli propósito”. Desde que lo cumplo -no diré que a rajatabla, pero voy progresando adecuadamente- sacar tiempo para encontrar mis momentos de paz interior me resulta mucho más sencillo. E infinitamente más placentero.

Pero como puede que lo que nos haga vibrar y a ti y a mí en esa frecuencia de que es esencial cuidar primero de una misma para poder cuidar de los demás, le pedí que me diera otros tres para ti. Son estos:

  1. Tomar la decisión de dedicarte 10 minutos al día A ti.
  2. Agendarte a qué hora vas a dedicarte estos 10 minutos. Si lo apuntas en un lugar donde sepas que no vas a olvidarte de verlo todos los días, mejor.
  3. Ser implacable. Tu tiempo tiene que ser tu propósito del día; no es negociable.

Y matiza. “Sé que suena muy drástico, pero al principio te recomendaría hacerlo así, porque tu mente te pondrá excusas y dejarás de hacerlo. Pasadas tres semanas, tú misma buscarás esos 10 minutos que tanto bien te hacen”. Palabrita de Marta.

De la historia llevada de Marta puedes sacar mucha inspiración si sabes leer entre líneas. Yo, de momento, he descubierto tres notas de estilo. Pero estoy segura de que tú has llegado a tus propias conclusiones. ¿Conocías a Marta o acabas de descubrirla? ¿A qué mujer inspiradora te apetece que le propongamos que nos cuente la suya? Deseando que compartas por aquí conmigo.

P.D.: Si quieres aprender a meditar con ella, puedes empezar por aquí. Y si no estás en nuestros ‘cafetés’ de los domingos, que sepas que el próximo viene con regalo y buena música. Y hasta aquí puedo leer. Puedes apuntarte justo aquí abajo o también al principio de esta historia. 😉

P.D.2.: Gracias Marta, amigui máxima. Y gracias al universo por haberte puesto en mi camino para que pueda contagiarme de tu brilli. Eres como mi hermana mayor del 3.0.

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    1. Ana Paniagua Autor del artículo

      Creo que te va a encantar Silvia! Y verás el domingo! Un besazo y gracias por estar siempre, que es mucho más que estar. 😉

      Responder
  1. Laura Cubero

    Hola Ana!
    Qué delicia de historia y qué bien la cuentas!
    No conocía a Marta y ha sido un gusto hacerlo de tu mano. Me quedo con su forma de inspirarse en la camisa para ver las cosas distintas y con los 10 minutos diarios para una misma.
    Muchas gracias por ser tan cuqui y contarnos estas historias.

    Responder
    1. Ana Paniagua Autor del artículo

      Hola Laura!
      Muchísimas gracias. Para mí es un placer escribirlas y no te cuento lo bien que sienta que lleguen comentarios tan bonitos como el tuyo de vuelta.
      Pues no dudes en seguirle la pista a nuestra “amigui” porque es de lo mejorcito que me he encontrado por estos lares del mundo onlife 😉
      Con menos frecuencia de la que me gustaría, pero tenemos historias para rato.
      Un beso gigante!

      Responder

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