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por qué deberías tener una política de compras

A principios de septiembre, apunté en mi calendario de publicaciones hablarte sobre las tendencias que se llevarían este otoño invierno. Y desde mediados de octubre, llevo dándole largas al temita. Será porque, salvo la vuelta del terciopelo, no he encontrado mucho más diferente que no te haya contado ya la temporada pasada o el año anterior. Será porque, cada día las siento más lejos.

Y llevo unos días atascada en cómo abordar un asunto que, desde hace tiempo, quiero tratar sin herir susceptibilidades ni coartar la libertad de elección de cada uno. Te adelantaba el otro domingo en la newsletter que las chicas de Mujeres y Madres Magazine me habían pedido que les diese algunos consejos para comprar menos y hacerlo mejor.

Sobre la fast fashion y la slow fashion se han escrito ya ríos de tinta. Tantos, que no caben en un post. Tantos, que probablemente no pondrían fin a una de esas apasionantes charlas de arreglar el mundo entre amigas. Si me preguntases por mi opinión, te diría que, por mi parte, ni calvo ni con tres pelucas.  Podría elevarlo a teoría y recurrir entonces a la de Aristóteles sobre la virtud. Sí, esa de que se encuentra en el término medio.   

Y hoy, con el Black Friday asomando la patita por debajo de la puerta, me parece el día perfecto para hacer una reflexión al respecto.

Hay dos cosas que tengo claras:

  • La primera es que nuestra forma de comprar influye en nuestro estilo. De hecho, llega mucho más lejos de lo que pensamos. Dice mucho de nuestros valores, de nuestro estilo de vida y de nuestras aspiraciones.
  • La segunda es que como consumidores tenemos el poder, la oportunidad y la responsabilidad de decidir en qué, dónde, cuándo y cómo queremos gastar nuestro dinero.

Creo que sólo por estas dos razones, merece la pena que te pares a pensar en cómo es tu política de compras. ¿Te apetece hacer este ejercicio conmigo?

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Comprar con cabeza. ¿Por qué compras?

Voy a partir del hecho de que nos gusta comprar. Lo que no nos gusta es que nos vendan. La industria textil, y sobre todo la conocida como fast fashion, lo sabe y nos lo pone fácil. Nos lo sirve rápido, atractivo, barato y cómodo de llevar. Muy caliente. En bandeja de plata. Y también muy frío. Sin anestesia. ¿Quién puede resistirse? ¿Quién no ha comprado esa pieza de Zara que se veía venir on fire solo “por miedo” a que si se lo pensaba dos veces ya no la encontrase?

Comportamientos de este tipo nos lleva a adquirir unas 70 prendas nuevas al año. ¿Mucho? ¿Poco? ¿Suficiente? ¿Demasiado? ¿Estamos locos?

Compramos por diferentes razones, la mayoría de las veces lo hacemos de forma impulsiva y casi nunca por una necesidad. Y olvidamos hacernos la pregunta más importante: ¿Para qué?

Piensa en qué situaciones y en qué momentos sueles hacerlo tú. ¿Navegas por las tiendas en un ratito libre para relajarte? ¿Te concedes caprichos a modo de recompensa? ¿Lo ves en un blog y lo quieres ya? ¿Cómo es tu estado de ánimo en ese momento? ¿Cuánto te dura esa sensación? ¿Cómo te sientes después?

No hay respuestas correctas aquí. Pero si notas que tienes que cambiar algo, primero debes saber qué está fallando. ¿Sabes qué fue lo que más me costó a mí? Dejar de comprarme cosas que me encantaban cómo le quedaban a las demás pero que después no me gustaban tanto en mí.

Sé más selectiva en tus compras. ¿Qué comprar?

Una de las cosas que mejor me funcionan es ver mi armario como un conjunto y no como una colección de piezas aisladas.  Metidos en plena vorágine en la que parece contar más el tener que el ser, tener menos cosas donde elegir pero que me llenen más me da mucha paz.

Y no soy la única. De hecho, cada vez somos más. Hace poco leía que sin ir más lejos Mr. Obama también había decidido reducir su armario a trajes grises o azules. “Trato de recortar en decisiones”, afirmaba. “Tengo tantas decisiones que tomar que no deseo tener que decidir además lo que voy a comer o ponerme”.

Los grandes armarios no solo requieren tomar más decisiones, sino también un mayor mantenimiento, organización y mucha más atención. ¿Quieres más motivos? ¡Aquí los tienes!

Tener definidos los colores de tu armario y una serie de looks con los que te sientas cómoda en tu día a día simplificará bastante tus dudas. Si necesitas que te eche un cable, puedes empezar suscribiéndote a la Newsletter.

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Los descuentos. ¿Cuándo comprar?

Aquí entran en juego muchas variables. Tu presupuesto, tus prioridades y también tus hábitos de compra. Muchas mujeres prefieren salir menos de compras pero comprar más cuando lo hacen. Revisan su armario, comprueban qué necesitan y regresan a casa con todo a la vez. Otras, en cambio, van picando con más asiduidad en compras de menor coste. Y suelen responder a caprichos, a cosas que nos entran por los ojos, a gangas, más que a necesidades por cubrir escritas en esa lista.

Yo solía de ser de las primeras. Pero a medida que he seguido profundizando en mi trabajo y mi experiencia he llegado a la conclusión de que no hay mejor ni peor momento. Si el precio es lo que te hace decidirte a hacer o no una compra, probablemente estés cometiendo un error.  

Con esto no quiero decir que las rebajas o este mismo viernes no sean tu momento. Para nada. Todo lo contrario. Pero sí que seas sincera contigo misma y aproveches estas oportunidades para adquirir aquello que necesitas a un mejor precio, pero no por el descuento en sí mismo.

El poder de tus decisiones. ¿Dónde comprar?

Las redes sociales están plagadas de ejemplos que ponen de manifiesto que los consumidores podemos contribuir a cambiar la sociedad a través de lo que compramos. Algunas compañías son más rececptivas a esta escucha activa y otras se hacen las suecas hasta que les gritan al oído, pero un pequeño gesto en cada una de nuestras compras puede producir grandes cambios en la industria.

Tener la capacidad de poder elegir donde destinar tu dinero, de alguna manera, te hace más coherente, no sólo con tus valores y tu estilo de vida, sino también con tu imagen y tu armario. Entiéndeme, como decía Laura, la malamadre jefa, “Amancio es Amancio”, sí, pero también tenemos alternativas. Y esos criterios sólo los decides tú.

¿Prefieres comprar en pequeños comercios o en grandes superficies? ¿Miras las etiquetas para saber dónde se produce lo que compras? ¿Te preocupan las condiciones laborales y de salud de quién las hace? ¿Te decantas por el made in Spain o te da lo mismo? ¿Primas la calidad o el precio? ¿Es importante para ti la marca? ¿Prefieres llevar materiales y tejidos respetuosos con el medio ambiente? ¿Estás dispuesta a pagar más por ello?

Probablemente te encantaría tener un armario sólo con ropa de buena calidad y de marcas éticas y sostenibles, ¿a que sí? A mí también. Probablemente no puedas permitírtelo económicamente. Yo tampoco. Así que el próximo domingo en la newsletter te contaré como lo hago yo para ir siendo cada día un poquito más responsable de y con mis actos, ¿te apetece?

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Comprar con el corazón. ¿Cómo comprar?

Sé que es muy subjetivo pero la conexión con las marcas, ese vínculo emocional, cada vez pesa más en mi política de compras. Me cuesta menos gastarme un poquito más cuando conozco a las personas que se encuentran detrás de un negocio , cuando las piezas son un poquito más especiales, más cuidadas, más exigentes en algún detalle o cuando el fin de la compra va más allá del estrictamente comercial y adquiere un tinte solidario.

Ya sabes que me encantan las historias que se esconden en nuestros armarios. A veces te cuento alguna de las del mío. Así que tener la posibilidad de incorporar cada día más cosas que ya vienen con la historia de serie antes de estrenarlas me hace inmensamente feliz.

Y como no es lo mismo decirlo que vivirlo, el viernes realizaré un nuevo experimento sobre el Black Friday. Te lo cuento el domingo, ¿vale? ¿Te vienes?

Venga. Ahora te toca a ti. ¿Tienes tu política de compras? ¿Qué aspectos son los más importantes para ti?  ¿Alguno que no tengas en cuenta? ¿Qué tienes pensado hacer este Black Friday?

P.D.: las fotos son de Elizabeth Suzann, una de esas marcas responsables que, de momento, no me puedo permitir. 😉

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  1. aran

    Yo no es que tenga una política de compras, pero si me he vuelto más selectiva, me estaré haciendo mayor??? Siempre he comprado en el comercio local, que no todo es made in spain ni eco !!, pero si, me decanto por unos leotardos cóndor antes que unos del zara para mi hija por ejemplo. Cada vez hay más moda sostenible y bueno, en la medida que puedo apuesto por ello aunque me cueste un poco más, compro menos.
    mi black friday será como mi friday de la semana pasada, o sea, que voy a comprar cero!! A no ser que Elisabeth se tire al rollo y nos sorprenda con un 50% , entonces cometeré el error de comprar por precio…..pero me dará lo mismo!!! jajjajaja

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    1. Ana Paniagua Autor del artículo

      Nuestra política de compras se parecen bastante, Aran! Yo llevo un par de días con la bandeja echando humo de tanto descuento pero me ceñiré ESTRICTAMENTE a lo que tenga en mi lista. Ahora que si Elisabeth tira la casa por la ventana, ¡yo también me tiro de cabeza! ¡Feliz viernes!

      Responder
  2. Silvia

    En mi caso llegaste en el momento justo, en plena revolución personal para acabar a día de hoy con un armario que utilizo al 100% y con el que me siento cómoda. No creo que tenga política de compras ni nada de eso, pero compro con sentido común. Si este armario lo hubiera tenido el invierno pasado, lo hubiese calificado de escaso y soso y ahora lo veo perfecto. Me fijo más en lo que adquiero y sí, de dónde viene también. Miro las etiquetas e intento que sea de pequeño taller pero es muy complicado…por precio, por oferta. Lo que hago es reciclar ropa, en la medida de lo posible. Vestido azul que no uso, top que me hago y al menos así saco partido a lo que tengo y no compro y tiro y compro y tiro. Y como Aran, no compraré nada mañana, no necesito nada 😜. Los caprichos los dejo para la carta de los Reyes.
    Me encanta el tema de hoy, podría escribir y no parar, pero va a ser que no…me reservo esto como tema pendiente para cuando nos veamos en uno de tus cursos 👍🏻. Yo creo que hemos perdido el norte…esas colas en Primark…en fin.
    Besazo

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    1. Ana Paniagua Autor del artículo

      ¡Qué ilusión leerte Silvia! A mí también me encanta este tema y creo que merece mucho la pena que cada vez seamos más conscientes y responsables con este tipo de conductas, pero está claro. ¡Ay qué ganas de ponerte cara y poder ayudarte en vivo y en directo! Otro besazo!

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  3. beatriz fernandez

    ¡Mis compras son caóticas!!! No demasiado numerosas, pero me encantan los estampados y (aunque me voy atreviendo a mezclarlos ) así resulta más difícil combinar… Gracias y besos

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    1. Ana Paniagua Autor del artículo

      Gracias a tí por tu comentario Beatriz. Estoy segura de que no resultan tan caóticas como me escribes. En todo caso, puedes hacer de tus estampados una “marca de tu estilo”. No todo el mundo se atreve con ellos, así que eso que llevas ganado. Tu armario seguro que será un poquito diferente. Para sacarles el máximo partido, busca prendas más básicas con las que mezclarlos y así hacerlos todavía más ponibles. ¿Lo probarás?

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  4. Cintia

    Puff, yo ahora mismo estoy demasiado sujeta a mi casi nulo poder adquisitivo, más una talla un poco más grande de lo que debería… asi que mi política de compras tiene vida propia … si que es verdad que cada vez me fijo más en que sea una empresa respetuosa con el medio ambiente (principalmente eso lo miro en cosmética, en ropa debería pero aun no estoy muy informada al respecto porque creo que me deprimiría) y cada vez me gusta menos comprar en determinadas tiendas porque parece que todas vamos iguales, es como una plaga, como si no nos dejaran tener nuestro propio estilo y personalidad, y claro, así llegas y dices: cual es mi estilo?

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    1. Ana Paniagua Autor del artículo

      Si te sirve de consuelo, Cintia, de un tiempo a esta parte, he descubierto que ese “casi nulo poder adquisitivo” es una oportunidad de mejorar tu estilo en sí misma: te obliga a elegir mejor y ha ser más ingeniosa con lo que tienes. Creo que es una forma genial de dejar nuestra impronta en nuestro vestir, la verdad. En el resto estoy totalmente de acuerdo contigo en lo que dices. ¡¡Lo mejor del estilo es la heterogeneidad!! Gracias por tu comentario. Espero que sea el primero de muchos. ¡Un abrazo!

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