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¡Tener más estilo con menos armario es posible!

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Qué hacer con la ropa que ya no usas

No sé si has tenido la ocasión de ver el reportaje de La Sexta Columna sobre Basura en España. De ahí he extraído algunos datos que me parecen devastadores. El de que solo reciclamos un tercio de lo que tiramos; el de que, aunque Europa nos pide que el año que viene reciclemos el 50% de nuestra basura, ya sabemos de antemano que NO lo vamos a hacer. El de que consumimos el 10% del plástico de usar y tirar de toda Europa. El de que cada minuto tiramos un comisión de basura al mar -¿hola, qué tal?-. El de que el 75% de la ropa que no queremos acaba en los vertederos.

Para mí fue una gran sorpresa cuando me propusieron contribuir aportando mi granito de arena con mi visión de que es posible tener más estilo con menos armario. Aunque he de confesarte que un par de días antes de la emisión del programa me invadió la incertidumbre de que mi trabajo pudiera percibirse como una extensión del de Marie Kondo.

No porque tenga nada en contra, ni mucho menos, ya te lo conté aquí, pero más que en el orden, a mí me gusta poner el foco en que tenemos un problema de consumo.

De hecho, el orden es tan solo el punto de partida que nos lleva a darnos cuenta, por un lado, de todo lo que tenemos, y por otro, de todo lo que NO necesitamos. Este arte de ordenarnos la vida no tiene sentido si no cambiamos nuestros hábitos de consumo.

El orden tiene su valor para hacernos conscientes de todo lo que acumulamos, para que nos deshagamos de todo lo que no nos aporta y para encontrar un lugar para cada cosa. Pero siempre que nos lleve a una reflexión más profunda: la de por qué consumimos como consumimos, la de qué es en realidad lo que necesitamos, la de qué alternativas más sostenibles tenemos.

A raíz del boom del programa de la japonesa en Netflix, mi amiga María generaba un debate muy necesario y es que solo porque ignoremos el problema no dejará de existir. En mi humilde opinión, ¡¡A ordenar con Marie Kondo!! nos ha dejado a muchas ávidos de saber qué pasa con las cosas que tiramos. A dónde van a parar. Y con el deseo de llegar más lejos y que muchas más nos paremos a preguntemos qué significa exactamente para cada una de nosotras “tirar”.

Y puesto que no tenemos un planeta B tenemos que convertir en sinónimos de esta palabra otras como “reducir”, “reutilizar” o “reciclar”. Aunque muchas veces me pregunto en qué se diferencia esto de lo que han venido haciendo toda la vida las familias de recursos económicos más moderados.

Sin ser ejemplo de nada y siendo muy consciente de todo el camino que aún me queda por recorrer, hoy quería proponerte algunas ideas para la ropa que no usas. Algunas de ellas las tengo integradas, otras las he probado y otras las conozco, pero no me he visto todavía en la necesidad de utilizarlas, así que las he dividido en tres bloques.

Algunas te servirán no solo para tu armario, sino para la vida, en esa idea que tanto me gusta de que, al final, es injusto limitar nuestros estilos únicamente a cómo nos vestimos. ¿Qué puedes hacer con la ropa que ya no usas?

Mis alternativas favoritas

1. Decir no más veces

Recuerdo una de mis clientas que era incapaz de desprenderse de prendas que había heredado sin quererlo de su familia por no parecer desagradecida. Y allí se quedaban colgadas en sus perchas, ocupando espacio para nunca ser utilizadas y sin la posibilidad de ser útiles para alguien más, por la falsa creencia de que rechazar algo que te regala una persona también es rechazar a la persona en sí.

Esto también sirve para los regalos nuevos y poco acertados. Bien argumentado, no tienes porqué ser maleducada al declinar a quedarte con ropa que ni te gusta, ni te sienta bien ni te encaja. Siempre puedes aludir a un problema de talla, por ejemplo, para cambiarlo por algo que de verdad necesites. O puedes guardarte el dinero -léase tarjeta regalo o similar- para otro momento en que encuentres algo que sí te emocione.

Puede que en casa nos pasemos de pragmáticos y hagamos saltar por los aires el “factor sorpresa” pero somos más de preguntar directamente a la otra persona si necesita algo para acertar de pleno y, si tenemos vía libre, siempre, siempre, pedir un ticket regalo en el momento de la compra.

2. Cuidar la ropa

Esto implica poner el ojo en la etiqueta para alargar su vida útil con el mantenimiento, pero también intentar arreglar las prendas cuando se rompen antes de desecharlas definitivamente. Buscar remedios para quitarles las manchas que se resisten, coser botones que se caen, cambiar cremalleras que se estropean, remendar rotos…

Y no, yo tampoco sé coser. Y sí, sé que a veces puede salirte incluso más caro el arreglo que comprar una nueva prenda, pero aquí apelo a la responsabilidad individual de cada uno. No tenemos por qué medir todo solo desde el punto de vista económico. Solo un titular: la prenda más sostenible es la que ya existe. Pero la última decisión es tuya. De nada. 😉

3. Reducir lo que tienes en tu armario

Los armarios cápsula son una buena idea para esto porque nos obligan a elegir. Sin embargo, no son la panacea. Por eso, más que los armarios cápsula, prefiero los Armarios con Flow. Si te interesa construir el tuyo propio, apúntate a la lista de espera, que ya queda menos para que abramos las inscripciones para su tercera edición.

Mientras tanto, si quieres, puedes probar con el Reto RE.

4. Intercambiar y/o compartir tu ropa

Lo que ya no tiene cabida en tu armario, puede convertirse en un tesoro para otra persona. Así es como llegué a este traje de pana, por ejemplo. Pasó de estar condenado en el armario de mi mejor amiga a ser aprovechado al máximo este invierno. Y es que a veces tu mejor tienda de segunda mano puede ser el armario de alguien de tu tribu.

Por aportar algo de información diferente, también puedes plantearte comprar “a pachas” con alguien de tu misma talla algo que necesitáis ambas para una ocasión especial pero que sabes que no te vas a poner mucho. Lo probé una vez y me funcionó.

5. Donarla a una ONG

Por proximidad, Humana es mi primera opción. Pero también hay otras, como las tiendas de Intermon Oxfam. Sin embargo, traes leer aquí que solo un pequeño porcentaje de la ropa donada se pone a la venta y que lo que no sirve se envía al vertedero o se exporta a otros países donde puede limitar el desarrollo de las industrias locales, estoy haciendo más indagaciones para buscar otras alternativas.

Las que he probado

6. Transformar las prendas que ya no te sirven

Reutilizar despierta tu creatividad. Y el DIY es un mundo de posibilidades tan infinitas, tantas como tutoriales de absolutamente todo que tienes en Youtube. Desde dar un toque original a tus looks añadiendo o quitando por allí por allá, hasta todas las ideas inimaginables para encontrarle otra función a la ropa que ya no usas, disfraces incluidos.

Y muchas de ellas son más sencillas de lo que crees y seguro que hasta las has visto hacer en tu casa, como utilizar trozos de camisas viejas como trapos para limpiar la casa o convertir sábanas en servilletas. Creo que deberíamos rescatar la sabiduría de nuestras abuelas y transmitir a las nuevas generaciones ciertos valores que aprendieron, porque no quedaba otra, nuestros mayores de vivir en tiempos de posguerra.

Esas otras que conozco, pero aún no he probado

7. Donarlas a los contenedores de recogida de las tiendas

Desde hace relativamente poco, gigantes del low cost como H&M han puesto en marcha programas para el reciclaje sostenible. Sus tiendas tienen un punto de recogida donde puedes dejar la ropa que no usas, independientemente de que sea o no de su propia marca o de su estado, y ellos se encargan de llevarlas a una planta de reciclaje donde las clasifican manualmente para reaprovecharla, vendiéndola como ropa de segunda mano; reutilizarla, transformándola en colecciones de moda reciclada o en paños de limpieza;  o directamente reciclándola, bien como fibras textiles, bien para fabricar productos para la industria automovilística.

Por cada bolsa que entregas, recibes un cupón con un descuento para canjear en tu próxima compra.

Por su parte, Zara facilita la recogida gratuita de ropa en nuestra propia casa cuando hacemos un pedido online y después la envían a Cáritas España.

He oído que ambas funcionan fenomenal, sin embargo, yo sigo teniendo mis reticencias. La fast fashion cada vez me inspira más desconfianza, quién sabe en qué grado infundada, de que pueda tratarse de una estrategia de marketing y greenwashing. A ver si me lee alguien de las “altas esferas” y despeja todas nuestras dudas.

8. Venderla

Si en tu armario tienes prendas con la etiqueta puesta o que te hayas puesto muy poco, existen un montón de plataformas online de compra venta de ropa, como Closket, Chicfy, Percentil, etc, además de las clásicas Segunda Mano o de las más generalistas como Wallapop o Ebay.

No las he probado fundamentalmente por dos motivos. El primero y más importante es que no ropa que merezca la pena vender y el segundo es que confieso que me da bastante pereza la dedicación que exige: hacer las fotos, pensar en precios, realizar los envíos, gestionar la atención, etc. Pero ahí las tienes tú por si quieres probarlas.

Y si te estás interesada en la ropa vintage, cuando María me contó sus secretos de armario, me descubrió algunas de las tiendas más emblemáticas en Madrid.

9. Las fiestas de intercambio de ropa

En este sentido, todo esto de las swap party me parece la versión snob de lo que siempre ha sido prestarse la ropa entre amigas, pero es cierto que Internet nos brinda la oportunidad de darles una vuelta. Nunca he asistido a ninguna ni conozco a nadie que haya participado tampoco, pero este post me ha parecido genial por si te animas a organizar alguna.

Y tú, ¿qué haces tú con la ropa que ya no usas? ¡¡Deseando leer tus ideas!! Si me las cuentas en los comentarios podremos aprender mucho entre todas.

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  1. Silvia

    En mi caso, ya sabes que cada vez compro menos para mí y para mi familia. Nos hemos vuelto todos locos con el consumismo y esa idea de que eres lo que muestras que puedes comprar, no lo soporto. Con lo de mis hijos, ya tengo un par de referentes cercanos y les doy su ropa, ropa que, en algunos casos yo también he recibido de alguien. Para el resto, mercados de segunda mano e intercambios. Aquí en Francia están muuuy acostumbrados y todos los sábados puedo ir con mi ropa u objetos e intercambiarlos con lo de otros. Es una idea genial esto del trueque. La cuido más reduciendo el tiempo de lavado, por ejemplo. Y reciclo, coso y reutilizo. La última, de una camiseta de rayas demasiado corta, un pedazo de tela y un pantalón roto de la entrepierna (upps, el roce) he sacado una camiseta/túnica que se ha vuelto la estrella de mi armario.
    Ah! Hice lo de H&M hace un par de años y sabes qué, por 5 prendas que dejabas te daban un vale descuento 10€ para otra compra. Eh?! Tirar y gastar. Solo lo llevé esa vez, menudo engaño. Besos

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    1. Ana Paniagua Autor del artículo

      Es cierto que en España nos queda todavía mucho camino por recorrer en cuanto a las 3R’s, reducir, reutilizar y reciclar, pero cada vez somos más los que estamos en ello, progresando adecuadamente. 😉
      Sí que sé lo de H&M y es una de las cosas por las que no me he animado a probarlo. La medida podría parecerme bien a priori pero hay dos cosas que generan mi desconfianza: dónde acaba esa ropa y la necesidad de elegir ese «premio» para animarnos a llevarles las bolsas de la ropa que no queremos. Creo que es más un tema de conciencia ciudadana y de que las empresas cambien sus modelos de negocio hacia otros más sostenibles. No sé, puede que sean todo buenas intenciones pero a mí me cuesta creerlo. Estoy de acuerdo contigo, el mensaje que a mí me llega es «tráenos lo que tiras y sustitúyelo por algo nuevo». Más besos Silvia!

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      1. Yolanda López Aguilar

        Hola! quería comentar sobre el tema de H&M. Mi hija y yo hemos llevado ropa en muchas ocasiones. No tienen que ser forzosamente 5 prendas, puede ser una bolsa (de super más o menos) llena. Te dan un ticket de 5€ a utilizar (o no) en una compra superior/igual a 30€. A ver, comprar tenemos que comprar forzosamente, pues necesitamos ropa interior, por ejemplo, de vez en cuando y la de H&M, la verdad es que está muy bien en relación calidad/precio. Yo, lo hago así, utilizo los tickets para comprar una prenda más cara (por ejemplo, americana, vestido) o bien ropa interior, pijamas, etc. si me descuentan 5&, mejor que mejor. Las dudas sobre qué hacen con nuestra ropa, las vamos a tener siempre. Yo, antes llevaba mucha ropa a Humana, pero leí algo que no me gustó sobre ellos (no recuerdo exactamente…) y dejé de hacerlo. También doy ropa a compañeras de trabajo, familia, etc. y alguna la llevo a sitios de beneficencia. Un saludo a todas!!

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        1. Ana Paniagua Autor del artículo

          Hola Yolanda!
          Me parecen unas medidas muy interesantes y soy capaz de leer entre líneas que tus compras tienen más de cabeza que de corazón. Me alegro de que así sea. Sobre Humana, yo no lo he visto aún, pero me comentaron que se les puso en tela de juicio en un programa de Equipo de Investigación, de La Sexta. Me lo ha contado otra lectora en un mensaje privado y le dije que sería muy interesante que lo explicara ella, con sus propias palabras, en este hilo para conocimiento de todas, pero se le ha debido de olvidar. 😉 Muchísimas gracias por tu aportación. Espero que encuentres otros ratitos para compartir por aquí. Un saludo de vuelta!

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  2. Mayte

    Enhorabuena por el programa, no era 100% consciente de lo contaminante que es la industria de la moda y la espiral de consumo y contaminación en la que estamos metidos.

    La ropa que se me rompe y no puedo arreglar yo o la costurera me dice que va a quedar mal o no se puede arreglar la reaprovecho como trapos, botones de reserva…

    Lo que está en buen estado pero no me lo pongo o puedo poner lo doy a familiares y conocidas. No lo llevo a contenedores porque en mi barrio aparecen sistemáticamente forzados y con la ropa desperdigada por el suelo. Tampoco lo llevo a Zara ni HM por desconfianza, me parece un greenwashing en toda regla.

    Desde la sesión que tuve contigo, el curso Armario con flow y leeros mucho a ti y a Rosa de El Estilario, compro mucho menos y saco más partido.

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    1. Ana Paniagua Autor del artículo

      ¡¡Muchísimas gracias Mayte!!
      La ropa yo la tengo controlada pero aprendí un montón del resto de las personas a las que entrevistaron y yo también estoy haciendo más cambios.
      A mí me parece que, así en general, se trata de cuestionarnos sin parar con el objetivos de buscar nuevas alternativas y de aplicar mucho sentido común.
      Me consta todo el trabajo que estás haciendo y me enorgullece que mi trabajo haya podido contribuir de alguna manera a que consigas todos tus propósitos. Te mando un abrazo fuerte y de nuevo gracias por estar siempre ahí. 😉

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  3. Sagra

    Un gran post Ana, como siempre. Yo soy muy organizada y no me cuesta desprenderme de la ropa, también es verdad que es ropa de batalla, precios bajos.. pero a raíz de seguir tu blog estoy cambiando mi forma de consumir. Ahora busco mejor calidad y prendas con largo recorrido.

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