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5 razones para repetir look “todos los días”

Más que en las casualidades, creo en las causalidades y en todas y cada una de mis últimas sesiones ha sobrevolado una duda que nos atormenta a todas las mujeres cuando hablamos de estilo. Y es la dificultad que tenemos para zafarnos de esa sensación de ir vestidas siempre igual.

Hasta hace prácticamente dos años, ni yo misma conseguía librarme de esa impresión de ponerme lo mismo una y otra vez. Hasta que un día me pregunté si realmente me molestaba repetir o si lo que de verdad me ocurría era que me estaba dejando arrastrar por una corriente en la que el éxito de una persona -éxito en el estilo, en los negocios, llámalo x, en la vida, en definitiva- se mide más por lo que se tiene que por lo que se es.

Creo que esto nos ha llevado a tener un montón de cosas que en realidad no necesitamos. Y que los shopping haul lo peten en Youtube tampoco es que ayude demasiado… El caso es que cuando nos damos cuenta nos empieza a pesar. Y queremos quitárnoslas de en medio porque, de alguna manera, nos da paz. Sería algo así como  encontrar la paz mental en la desnudez material.

Este es un concepto al que recurro una y otra vez ahora que ando inmersa en levantar ese nuevo ‘eso que me traigo entre manos’. 😉 Y la verdad es que me alegra poder contribuir con las gotitas de mi trabajo a que esa marea, que, si bien lleva ahí desde antes de que Franco fuera corneta, esté subiendo como la espuma. Sí, con un mensaje muy poderoso, que no es más que este de toda la vida de que “no es más feliz quién más tiene, sino quien menos necesita”.  

No sé si será tu caso, pero sí es el mío. La verdad es que no me importa en absoluto repetir la misma ropa con mucha frecuencia. Cada vez menos. Transito por un dulce momento en el que me encuentro muy a gusto en mi estilo. Mi armario cada vez tiene menos ropa, pero cada vez está mejor escogida, es de mayor calidad y me gusta más. Tengo menos cosas, pero las disfruto mucho más.

No siempre fue así y está claro que puede que vuelva a no serlo. Pero ya tengo bien interiorizado que el estilo evoluciona con la vida y que muchas veces se desajusta. Para volver a sintonizarse, lo que mejor me funciona es dejar de oír el rugido de fuera, que cada día consigo poner más bajo, para poder escuchar el murmullo de dentro.

Algo parecido debió de ocurrirle a Joshua Becker. Joshua, minimalista de pro, comenzó a usar intencionadamente una camiseta gris oscura y unos pantalones caqui todos los días. Se puso a prueba durante una semana. Quería comprobar que dirían otros y él mismo de aquel experimento.

Todos los días se preguntaba cuánto tiempo tardaría la gente en preguntarle por qué iba todos los días vestido igual o si mantendrían su silencio a pesar de pensarse a escondidas qué diantres le pasaba a este tío para siempre llevar lo mismo. De alguna manera, nos han programado para buscar en nuestro armario algo nuevo que ponernos todos los días.

Él sentía esa presión. Al fin y al cabo, vivimos dentro de unos hábitos y unas normas sociales que influyen en nuestra forma de ser, de actuar, de comprar. La industria textil -y todas las demás- lanza al mercado nuevas colecciones y subcolecciones prácticamente a la semana para “nutrir” las tiendas.

Entra hoy en Zara y vuelve la semana que viene y puede que te parezca que han renovado todo. La moda no espera. Pero muchas veces desespera. Compre usted ya, hoy, AHORA; que si vuelve usted mañana, puede que ya no encuentre usted lo que vino a buscar.

Podrías tener un armario nuevo cada mes, cada temporada, cada año. Sí, ¿y qué? ¿Es eso lo que quieres? Porque está bien, pero las normas están para romperlas. Las de estilo también.

Joshua se imaginaba a todos mirándole de arriba abajo y juzgándole por repetir look. Sin embargo, transcurrida una semana, nadie dijo absolutamente nada. Y en ese mutis por el foro, Joshua se sintió libre. Libre y liberado.

Su primera conclusión fue que la mayoría de las personas estaban demasiado ocupadas en sus propios asuntos como para darse cuenta de qué y durante cuánto tiempo Joshua venía llevando lo que llevaba.

Sí, querida, el conocido como efecto reflector convertido en drama de estilo y de esta vida moderna. A ti que te da el parraque porque piensas que todo el mundo estará pendiente de tu culo look y resulta que todo el mundo está a su culo lo suyo.

Así que hoy me gustaría invitarte que buscaras cuáles son los verdaderos motivos por los que, de algún modo, te pesa sentir que siempre acabas poniéndote lo mismo. Dicen que usamos una parte muy pequeña de nuestro armario, el 20% de lo que tenemos. Más allá del dato, creo que lo interesante es averiguar por qué.

¿Es porque te aburres de tu armario? ¿Es por lo que puedan pensar los demás de ti? ¿Puede que sea que tu estilo no termina de convencerte? Me encantaría conocer tus por qués. ¿Me lo explicas en los comentarios?

Para allanarte el camino, déjame que te proponga un pequeño reto: elige un uniforme y llévalo toda la semana.

Cuando te digo ‘uniforme’, me refiero a un tipo de look con el que te sientas cómoda, que te sirva para la mayor parte de tu día a día, con el que te veas favorecida y que refleje tu personalidad, tus gustos y tu estado de ánimo. ¡Ahí es nada!

Cuando te digo toda la semana, me refiero a que lleves ese tipo de look; no ese look los siete días, ¿me explico? Es decir, si eliges falda midi + jersey de cuello vuelto + blazer + bailarinas, que así sea. Pero que rote. Si es uno de tus uniformes, seguro que tienes más de uno en tu armario, ¿acierto? Puedes dejar preparados un par de faldas, un par de jerséis, un par de bailarinas, un par de chaquetas, e ir intercambiándolas o cambiándolas directamente por si se te manchan, por ejemplo.

La semana que viene te mostraré el que elegí para mí en una nueva entrega de una prenda, tres looks, pero ya te adelanto que me he vestido una semana con 6 prendas; 8 si incluyo los abrigos y uno que bien podría haberme sobrado. -Si esto no es éxito, que venga Joshua y lo vea 😊-.

Igual que me sobran los motivos, así a lo Sabina, para invitarte a probar. Pero, ¿quieres conocer cinco razones para usar lo mismo “todos los días”?

1. Descubrirás tus verdaderos básicos.

Elegir llevar lo mismo durante una semana es un disparo directo a la esencia de tu estilo porque te ayudará a identificar qué tipo de prendas son las más importantes para ti. ¿Crees que te cansarías tanto de la ropa que tienes si te encanta de verdad? Todo lo contrario, cuando reconozcas qué es lo que de verdad te gusta, solo tendrás ganas de… ¡¡repetir!!

Encontrarlos lleva su tiempo, pero son tus básicos los que mejor hablan de ti hablan de ti por ti.

2. Aligerarás tu armario.

Comprobarás que eres capaz de aprovechar la ropa que ya tienes y eso te conducirá directa a la gran revelación de que necesitas mucho menos para vestirte mejor. Ya sabes, tiempo, ganas y un buen plan.

3. Te reconciliarás con los clásicos.

Hay una analogía a la que recurre Joshua que me parece muy acertada para explicar que “estar de/ir a la moda es un desafío fácil al que sucumbir y una oportunidad infinita para gastar”. Es la de que las prendas de tu armario son como los amigos en tu vida. ¿Qué preferirás incluir a partir de ahora: pocos, buenos y duraderos o muchos, malos y ocasionales? Solo por esta razón, ya merece la pena probar, ¿no te parece?

4. Reducirás tu fatiga de decisión.  

Hay numerosos estudios científicos que corroboran que la energía mental que tenemos cada día para tomar decisiones es limitada. Debido al cúmulo de informaciones al que nos vemos sometidas diariamente, nos desgastamos mentalmente. Esto es un hecho.

Tener tantas opciones no siempre es bueno y con experimentos así, podrás profundizar más en qué es lo verdaderamente importante para ti y dónde quieres enfocar tu energía y “perder” tu tiempo.

5. Consumirás menos recursos.

Lavarás menos, doblarás menos, plancharás menos. ¿Has medido el tiempo que dedicas a todas estas tareas de “mantenimiento”? Además del ahorro en tiempo, por cierto, ¿a qué piensas destinarlo ahora? 😉, hay ahorro en dinero y en recursos energéticos.

El domingo en la newsletter, te hablaré de un ejercicio fácil para que puedas saber rápido qué y qué no es de tu estilo. Si te apetece descubrirlo, no te olvides de apuntarte a nuestros ‘cafetés’.

Hasta entonces, cuéntame, ¿eres de las que tienes la sensación de ir vestida siempre igual? ¿Qué tal llevas esto de repetir look? ¿Te apuntas a este reto? ¿Ya tienes pensado cuál será tu uniforme?

 

El secreto de tu estilo está en tu armario
y yo puedo ayudarte a descubrirlo.

¿Preparada para tener
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  1. Mayte

    Yo descubrí que mi armario era blanco, negro y vaquero en su mayoría. Sentí que siempre iba igual. Ahora he introducido más colores pasteles y el amarillo, un color que hasta hace poco no imaginaba y me encanta. Mi uniforme hasta hace poco eran vaqueros +camiseta/blusa sueltecita y botines. Ahora una vez en semana llevo vestido o falda midi y he aprovechado las rebajas para comprar no-vaqueros y no-botines 😂😂😂😂

    Responder
    1. Ana Paniagua Autor del artículo

      ¡Ay, Mayte! ¡Qué alegría leer tu comentario! La verdad es que introducir un nuevo color o varios en tu armario hace que se vea como un armario totalmente diferente, ¿verdad? Y descubrir nuestros uniformes es también una forma de asentar eso que ya tenemos claro para lanzarnos a probar cosas nuevas y, lo mejor, encontrar nuevos uniformes que nunca pensábamos que nos podrían funcionar y de repente tener más y, lo más importante, ¡¡distintos!! A mí me parece una forma genial de hacer que nuestros estilos avances. ¡Enhorabuena por “ponerte a prueba”! ¡Estás haciendo un trabajo genial!

      Responder
  2. mcompanystyle

    Este mes de febrero lo quiero tomar en plan detox, en el sentido de no entrar en tiendas y webs si no es estrictamente necesario. Y por supuesto no comprar nada (aunque la nueva temporada viene con fuerza!)
    Quiero reflexionar más sobre lo que tengo y cómo combinarlo, que a mi armario se le puede sacar mucho partido.
    Gracias por compartir estas ideas.

    Responder
    1. Ana Paniagua Autor del artículo

      Hola Mcompanystyle! Eso que te leo suena de maravilla. ¡¡Espero que estas ideas y este mini reto te ayuden a conseguirlo!! Ya me contarás si te has animado y qué tal se te ha dado al final, ¿si? ¡Un abrazo enorme!

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  3. Lucía

    ¡Hola Ana! Qué post tan interesante! Es curioso porque si pensamos con qué ropa recordamos a personas de nuestra familia, amigos, compañeros… nunca hay dos que lleven lo mismo, ¡aunque sólo se diferencie en el color con el que las asociamos! Me parece divertido y a la vez muy auténtico. Si lo hacemos al revés y se lo preguntamos a ellos, descubrimos que la imagen que proyectamos siempre va ligada a esas prendas básicas que nos funcionan y que también definen cómo somos. Pero precisamente, son los looks que nos suelen aburrir.
    En mi caso, he descubierto que es por ir cada mañana con prisas: hace que me acabe poniendo lo primero que pille en el armario. Casualmente, es ese “uniforme” que sabes sin pensar que te funciona, pero la sensación después de varios días es de dejadez, de “voy siempre vestida igual”. El día que voy tranquila, aunque el look sea una combinación parecida, me siento genial con él. Al dedicarle unos minutos más, lo he hecho especial añadiendo un complemento que no es el que suelo llevar, unos zapatos diferentes… y al estar relajada y haberle prestado atención, hace que me sienta mucho mejor, más cómoda e identificada con mi ropa.
    Me apunto al reto: elegiré como “uniforme” vaqueros + camiseta/camisa + jersey + zapato plano. Empiezo esta semana, eso sí, preparando la ropa por la noche 😅😅
    Un abrazo!

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    1. Ana Paniagua Autor del artículo

      ¡¡Qué reflexión tan genial, Lucía!! Se trata precisamente de eso. De identificar qué es lo que más nos gusta pero dedicarle el tiempo suficiente para que no nos invada esa sensación de dejadez con nuestro estilo. Son los mismos looks pero con un twist que lo hagan todavía más tuyos. ¡Me encantan cómo lo has resuelto con esa “pensada” de cinco minutos cada mañana o de preparar la ropa la noche anterior.
      ¡Y qué fantástica tu decisión de unirte al reto! ¡Deseando conocer a qué conclusiones llegas tú! ¡Más abrazos de vuelta y muchas gracias por tu comentario tan inspirador para todas!

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  4. Anna

    Casi llegando a los 40 me doy cuenta que no tiene sentido fijarme en las faldas cuando siempre hoy en vaqueros, o en blusas y prendas de super temporada cuando sé que al próximo año no me lo pondré porque está “pasado de moda”.
    Mis básicos, siempre, son vaqueros, jerseys gordos, gorras y buenos abrigos.

    Reconozco que tengo demasiada ropa, excesivos pares de botas y zapatos… Ahora espero no tardar otros 40 para simplificar al máximo el armario y dejar únicamente lo que me gusta, lo que me queda bien y con lo que vaya cómoda.
    Se pasó la época de “ir mona pero los pies que me los corten” 🙂

    Por cierto: me propuse no arrasar en las rebajas y lo estoy consiguiendo!!!!! Sólo ha caído unos vaqueros ¿otros?, y un vestido para una boda. Fin.

    Responder
    1. Ana Paniagua Autor del artículo

      Estoy preparando otro para que puedas simplificarlo en 15 días. ¿Qué te parece? Y cuánto me alegro por esa “contención” en las rebajas. Verás cómo no te arrepientes. Es más, verás como te sientes super orgullosa de tí misma. ¡Un abrazo enorme Anna! ¡Qué comentario tan positivo este tuyo!

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  5. aran

    Hola guapa!
    Yo si tengo esa sensación de ir siempre igual, pero es algo a lo que cada vez le doy menos importancia…….realmente si hacemos un ejercicio de observación, todas repetimos ropa, al menos en mi círculo de gente….claro si realmente solo usamos el 20% tenemos que repetir si o si!! Yo no tengo mucha ropa, pero la que tengo la uso porque voy cómoda, es acorde a mi estilo de vida, repito y repito y la cuido (muy importante!). Primo la calidad ante cantidad, tengo jerseys desde hace ni sé! Y desde hace un tiempo me lo pienso antes de comprar…..”me voy a cenar/cine/viaje o me compro el jersey?…..me voy de cena! Ya tengo un jersey parecido….. será cuestión de prioridades, pero bueno, entiendo que haya gente que quiera cambiar de prendas cada temporada, el problema es que lo siguen acumulando en el armario y eso para mi es un estrés mental horroroso, caótico. Yo prefiero tener uno de 50 que dos de 25.
    Pasito a pasito.
    El punto 3 es genial!
    Besitos

    Responder
    1. Ana Paniagua Autor del artículo

      Cuidar la ropa… ¡qué poca atención le prestamos a esto y cuán importante es! En la próxima newsletter voy a hablar un poquito de esto… Y también me gusta todo lo demás. El estilo, desde luego, también depende de tus prioridades y desde luego de otro punto muy importante: cómo nos miramos a nosotras mismas. ¡Gracias por recordárnoslo Aran!
      Y sí, el punto 3 es muy revelador. Un zasca en toda regla, me parece a mí también. ¡Más besitos!

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  6. Barbara

    Qué buen artículo Ana! no sé si será por eso de la fatiga de decisión o por mera dejadez… pero yo llevo años enfrascada en ese “uniforme” (vaqueros/camisa/jersey/converse), y aunque a veces me pregunte si la gente me verá siempre igual, o incluso yo me vea “aburrida”, creo que empiezo a asumir que mi armario es y será así, que por mucho que intente arriesgar con algunas prendas… acabo volviendo a mis básicos. Además, si lo miras por el lado bueno son todo ventajas como bien has enumerado en el post 🙂

    Responder
    1. Ana Paniagua Autor del artículo

      Ay Bárbara que alegría que te pases por aquí. Me alegra muchísimo tenerte entre nosotras.
      Sí, aunque hagamos esfuerzos, es cierto que la cabra tira al monte, pero a mí me parece que la esencia de nuestro estilo está ahí y, aunque está fenomenal salir de nuestra zona de confort, para experimentar, probar cosas nuevas y crecer, también lo es saber volver a casa 😉 Yo ya no concibo lo uno sin lo otro y por lo que te leo a tí también te pasa. Al final, como todo en esta vida, lo ideal es encontrar un equilibrio, y eso no es tan fácil, ¿verdad? ¡Un besazo enorme chica Be!

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  7. Dolores

    Ufff, lo mio es complicado. Se lo que me gusta y cómo me gustaría vestirme, pero tengo un trabajo que no admite cualquier cosa y no por fino, precisamente. Ropa blanca, impensable, salvo una camisa o un pantalón muy lavable pero seguro que a mediodía ya hay que cambiarlo. Tacones, ni de broma, tengo que subir y bajar escaleras muchas veces a lo largo del día. Y así un montón de cosas más que podría seguir contando. Luego, un dato a tener en cuenta, es que trabajo los 7 días de la semana (sólo libro los festivos). Y para colmo, en invierno hace frío y me tengo que poner un polar encima. Se puede tener estilo así?

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    1. Ana Paniagua Autor del artículo

      Sí, la verdad es que me lo pones difícil. Es un tema que estoy tratando en eso que me traigo entre manos y la solución no es de las fáciles, desde luego, Dolores. Pero estilo tienes y deberías potenciarlo más para los ratos en los que no trabajes. Si necesitas que te eche un cable, escríbeme, ¿sí? A ver si encontramos la clave juntas. ¡Un abrazo y a por ello!

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  8. Norma

    Hola Ana
    Yo creo haber encontrado mis uniformes, tengo un par de ellos. El primero está formado por jersey+vestido+botas y el segundo jersey+vaqueros/mallas+deportivas. Mi truco para no aburrirme es combinar los jerseys con diferentes vestidos, cambiar el abrigo (tengo varios), las medias, el color de los labios..Así y todo me acabo cansando y en rebajas cogí un par de vestidos y un par de jerseys, para ampliar posibilidades. También tengo pendiente un vaquero, pero no he sacado el tiempo para irme a probar hasta que encuentre uno que me siente bien. Confieso que a veces me aburro e intento buscar combinaciones diferentes, deportivas con vestido por ejemplo. Pero este aburrimiento es una cuestion interna no externa. Los looks de primavera me cuestan más pero aparte de que saco el vaquero blanco, sigo igual, los vestidos son de verano y los jerseys más ligeros y cambio las botaspor sandalias o bailarinas. En verano lo tengo claro, camiseta +pantalón corto + sandalias o vestido si tengo que ir más arreglada.

    Espero tus tres looks.
    Un saludo.

    Responder
    1. Ana Paniagua Autor del artículo

      WOW Norma!! Cuánto valor en tus palabras. No puedo replicarte ni una coma. Me quedo con que el aburrimiento es más interno qué externo. ¡Qué cierto! Muchísimas gracias por un comentario tan poderoso y ese puñado de buenas ideas. Esta semana los tienes. ¡Un besazo enorme de vuelta!

      Responder
  9. Cristina

    Hola, me encanta la temática que tiene tu blog. Me identifico totalmente con aquello de que tenemos mucha más ropa de la que necesitamos. Pero hay algo en esto del minimalismo aplicado a la ropa que no cuadra. Porque si dices que has vestido en una semana con 6 prendas, ¿repites blusa o vestido sin lavarlos? ¿O te pasas la semana lavando ropa? Creo que tenemos que reducir nuestros armarios, sin duda. Estoy en ello y me encanta leerte en el blog y en tu libro. Pero quiero oler a limpio. Nada más gratificante que la ropa limpia y bien planchada.
    Un saludo
    Cristina

    Responder
    1. Ana Paniagua Autor del artículo

      Muchísimas gracias Cristina.
      En el post que estoy preparando para esta semana lo explico con más detalle pero ya te adelanto que sí, repito prendas sin lavarlas, siempre que no se manchen, claro. Es decir, me pongo un vaquero o un jersey más de una vez sin pudor alguno. Lo que cambio es lo que llevo debajo, que, en mi caso, suelen ser camisetas. Y que no he contado como prendas en ese total porque no se ven y lo en lo que quiero hacer hincapié es en que no hace falta tener tanta ropa sino saber combinar la que tenemos de más formas. 😉
      Pero entiendo muy bien tu reflexión y la comparto totalmente. Nada como oler a limpio y llevar la ropa sin arrugas. En ese caso, solo puedo hablarte desde mi propia experiencia y es que me mancho poco y sudo poco. En casa, me dicen que tengo el PH neutro, jajajaja. Pero claro, eso es muy personal y muy de cada una.
      Muchísimas gracias por estar leerme en el blog y ¡¡en el libro!! Espero estar ayudándote en el distancia desde los dos sitios. ¡Un abrazo fuerte de vuelta Cristina!

      Responder
      1. Mayte

        Ese detalle es importante. Si eres una persona que suda mucho, necesitas más ropa para poder cambiarte a menudo…si no, te puedes poner una prenda 2-3 veces siempre que no se manche. Eso es lo bonito del estilo, adecuar el armario a las necesidades de cada una. Si vas al parque con tu hijo no te vas a poner una falda de vuelo corta para enseñar a la gente tus bragas de Snoopy en cuanto te agaches. Si sudas como Camacho en el Mundial necesitarás más camisetas o camisas. Y así…

        Responder
  10. Ana

    Hola Ana!
    Desde luego que tu post da para reflexionar sobre muchas cosas. Si tuviera que elegir un uniforme, sería: vaqueros+jersey+botines o zapatillas o Vestido+jersey +botines. Creo que no tendría problemas en llevar eso durante una semana, pero mi día a día no es salir de casa todos lo días, algunos los paso aquí y no piso la calle para nada. En cuanto a lo que piensen los demás, mentiría si dijese que no me importa, pero no me obsesiona ni mucho menos y me centro más en verme yo misma bien y en gustarme lo que veo tras el espejo, porque lo que en él se refleja, es también lo que ven los demás.

    Como este año, mi palabra del año es “soltar”, y no apegarme en exceso a cosas ni personas, eso incluye también mi armario, por lo tanto, todo lo que hay en él me gusta bastante y, cada vez más, refleja mi estilo. Es decir, voy perfilando poco a poco con ayuda de esas prendas, mi personalidad, voy eliminando lo que no me encaja y, entonces va quedando mi yo más auténtico. Esto es un proceso largo ehh! y sigo en ello porque el aprendizaje es algo continuo que nunca se termina.

    Hace un tiempo escuché una frase, de esas que se te quedan porque te hacen pensar: “Vivimos en la sociedad del bien-tener en lugar de vivir en la sociedad del bien-estar”. Eso ya dice mucho. Vivimos acumulando, da igual qué cosas, desde ropa o todo tipo de trastos, hasta experiencias, emociones, sensaciones y nos apegamos a todo como si nos fuera en ello la vida.

    En fin, no quiero ponerme más filosófica. Quiero transmitirte simplemente, que estoy en sintonía con tus pensamientos y tu forma de ver estos temas, así que, desde aquí, muchos ánimo y sigue en esta línea porque, queriendo o “sinquerer”, transmites muy buena onda.

    Un abrazote
    Ana

    Responder
    1. Ana Paniagua Autor del artículo

      Madre mía Ana!! Menuda frase poderosa. Con tu permiso, voy a utilizarla en alguna de mis historias por Instagram. Tu comentario sí que tiene buena onda! Es fantástico! Otro abrazote de vuelta. 😉

      Responder
    2. Mayte

      Totalmente de acuerdo, acumulamos sin dar salida y sin plantear si es necesario eso que tanto ansiamos. El fast-shopping lo potencia, “compra el jersey de moda de Zara YA que se agota”. Y luego ves 21 buttons, Instagram y los blogs petaditos de ese jersey agotado.
      El estilo se adapta a cada una. Cuando yo era opositora veía una pamplina gastar dinero en mucha ropa para salir, lo invertí en pijamas bonitos para sentarme a estudiar y en ropa para ir al gimnasio a soltar todos los nervios. Y chimpun.

      Responder
      1. Ana Paniagua Autor del artículo

        O pis pas que te vas, que dirían mis hijos, jajaja.
        Es muy curioso eso que apuntas. Yo también me pregunto por qué las influencers etiquetan en 21 buttons prendas que ya no se pueden comprar, jajaja. Es en pan chincha rabiña que tengo una piña o qué? 😉
        Gracias por poner la chispa con este comentario, Mayte! Un abrazo fuerte!

        Responder
        1. Mayte

          Y fíjate que no salen de 2-3 marcas de fast fashion o que siempre ponen la misma marca (imagino que será suya o se llevan comisión). Conocí 21 buttons por una compi del trabajo, me metí a cotillear y me quedé con una sonrisa torcida. ¿Qué sentido tiene que subas la foto del catálogo de esa marca? ¿O un producto agotado? ¿O que te hagas fotos dislocándote en posturas imposibles que le encantarían a Celeste Barber para imitarte? Quiero ver gente que le saca partido a la ropa, prueba combinaciones y tiene un armario reducido.

          Responder
          1. Ana Paniagua Autor del artículo

            Pues estás en el lugar adecuado, querida, jajajaja. ¡Gracias Mayte! ¡Besos!

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