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9 “normas” de estilo que puedes romper sin problemas

Tengo más libros en casa de los que me da tiempo a leer. Creo que es un mal endémico de los amantes de la lectura. Ahora mismo no sabría decirte cómo cayó en mis manos este libro. Pero sí que lo compré por su título y lo he leído a capítulos desde el verano.

Alison Freer trabaja entre bambalinas eligiendo el vestuario que lucen hombres y mujeres de todo tipo frente a las cámaras de televisión. How to get dressed es un despliegue de toda su experiencia encerrada en su bolso de Mary Poppins, donde nunca faltan imperdibles, Topstick -una cinta adhesiva de doble cara archiconocida en Estados Unidos- y Moleskin –lo que para nosotros sería un esparadrapo en versión  glamourosa-.

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¿Qué es lo que nos lleva a pensar que una persona tiene estilo? Según Alison, el secreto para que veamos que alguien siempre está impecable y que parece hacerlo sin esfuerzo, es llevar prendas que nos queden bien. Así de sencillo.

Otro día, si te apetece, podemos profundizar en este aspecto porque, hoy queriá hablarte de lo que más me ha gustado de esta lectura: El aliento de Alison para romper las reglas de estilo. Para ella, el propósito de la mayoría de las normas es que nos vistamos y actuemos igual y eso mata cualquier atismbo de creatividad, que es la palabra que resumiría su visión de estilo: aquella que nos hace diferentes, únicas y, por encima de todo, interesantes.

¿Quieres conocer 9 normas de estilo que puedes saltarte a la torera?

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1. Las rayas horizontales engordan

Siempre se ha dicho que las rayas verticales resultan más favorecedoras que las horizontales. Si eres amante de este tipo de estampado como yo, esto podría resultar desolador. Sin embargo,  no es una cuestión de la dirección de las rayas sino de su grosor. Cuanto más finas sean las rayas, más estilizada se verá nuestra figura.

Un buen truco para esto es que el 10% de la rayas sean de color más oscuro y el 90% más claro. Pero la gran verdad es que lo que determinará que las rayas te queden bien, o no, no serán las rayas en sí sino el corte de la prenda. Y para eso, no hay mejor consejo que lo que te diga el espejo. En definitiva, si te gustan las rayas, llévalas sin miedo.

2. Vestir de blanco sólo en verano

Coco Chanel usaba blanco todo el año y si lo hacía Coco… Más que el color, lo que debemos adecuar a la estación son los tejidos. Y es cierto que es un auténtico desafío mantener el blanco blanco bajo las inclemencias de depende que tiempo, pero es el color de la luz y la pureza por excelencia y estos atributos son atemporales, ¿verdad?

Si a ti también te apetece vestirte de blanco en invierno, te dejo esta idea con pantalón y esta otra con vestido.

3. No combinar negro con azul marino o marrón

Es una de esas manías de estilo que tienen muchas mujeres y que no he conseguido averiguar de dónde proviene. ¿Has probado a usar complementos marrón con looks total black para crear contrastes? Una buena forma de empezar a mezclar azul marino y negro es hacerlo solo entre ellos.

4. No mezclar las joyas doradas con las plateadas

Si has leído mis manías de estilo, sabrás que yo no soy mucho de usar bisutería más allá de un maxicollar y que ahora me estoy, digamos, iniciando con los colgantes discretos, pero Alison dice que llevarlas en diferentes tonos es muy cool. Eso sí, recomienda incluir una tercera pieza que sirva de transición y armonice entre el oro y la plata; como podría ser el oro rosa.

5. Los leggins no son pantalones

Recuerdo este post sobre mi duda de si los leggins eran los nuevos jeans y toda la repercusión que tuvo cuando prácticamente Toca Tacón estaba arrancando. Por supuesto, que son pantalones. Los he visto en todos los armarios en los que he podido colarme. El mayor inconveniente que les veo es que son tan cómodos, que muchas mujeres abusan –abusamos- de ellos.

Y aquí empieza el problema. Por apetecibles, no queremos renunciar a ellos. Eso por un lado. Pero por otro tampoco queremos parecer vulgares por llevarlos. Creo que la solución no está en el qué, es decir, en el leggin; sino en el cómo. Y para mí llevarlos con prendas superiores más largas, que nos tapen el culete, como vestidos o camisas y chaquetas largas, es una forma diferente de ir informal y una gran alternativa a los vaqueros.

6. Los botines acortan las piernas

Es cierto que si tienes unas piernas robustas, elegir unos botines que terminen justo en mitad de la pantorrilla no será tu mejor opción, pero unos que queden a la altura del hueso del tobillo suelen favorecer a todo tipo de siluetas.

Si estás en tus primeros pasos con ellos, elige los más sencillas y comienza a ponértelos con medias del mismo color que el botín para ir acostumbrándote, hasta que te sientas lo suficientemente segura como para meter segunda: ¡¡Llevarlos sin medias!!

7. Las bajitas no pueden llevar vestidos ni faldas largas

Como bajita, me parece muy cruel. Y todo depende. Aquí volveríamos al principio: no hay nada que no puedas ponerte, siempre que te siente bien. Y eso, además de la prenda, lo puedes conseguir permitiendo que se vea la falda al completo, por lo que te recomiendo que marques tu cintura, metiendo la parte de arriba por dentro de la falda.

En el caso de los vestidos, si eliges uno de corte imperio te verás más estilizada.

8. Mezclar diferentes estampados es de horteras

Y, en cambio, las mujeres con más estilo saben cómo hacer para combinar estampados a tenor imposibles y encima hacerlo sin que se note. Además es una gran forma de hacer más combinable tu armario sin gastarte un euro.

Por otro lado, me ha alegrado mucho saber que Alison y yo coincidimos en fondo y forma para no estamparnos con los estampados.

9. No llevar vaquero sobre vaquero

Cada vez que alguien “rompe esta regla” me acuerdo de mucho de June Lemon, a la que le resultaba chirriante ese Canadian tuxedo. El truco para que no resulte tan cargante es compensar el “peso visual” de las partes. Te dejo un par o tres de ejemplos aquí, aquí y aquí.

Como dice Alison, “solo porque algún aburrido haya decidido que tenemos que seguir las normas dictadas por la moda, no significa que tengamos que obedecer”, ¿verdad?

Es más, por cada norma de estilo escrita, hay una razón no escrita para romperla. ¿Qué me dices? ¿Qué normas sueles saltarte tú?

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  1. aran

    Hola! Veo que me salto alguna, …..a mi las rayas horizontales que no me las quiten, estilicen o no!! El blanco en invierno en pequeñas dosis y según tejido,voy entrando con el negro y azul pero nooo negro marrón, no puedo con falda y botín, de las joyas ni hablamos porque directamente no llevo, el arte de llevar (y encontrar) un buen legging….da para una tesis doctoral….cuál, cómo y cuándo y del Canadian tuxedo…ufff ahora yo también voy a recordar esa imagen…..te has ido al extremo!!! Espero no retenerla cuando vaya a ponerme la camisa vaquera!!
    buena semana

    Responder
    1. Ana Paniagua Autor del artículo

      Al extremo totalmente, Aran!! Seguro que no, hay otras muchas de llevarlas más “normalitas”. 😉
      Respecto a los leggins, totalmente de acuerdo contigo, da para una postgrado, jajajaja. ¡Feliz semana a ti también querida!

      Responder
  2. Arancha

    Hola Ana!
    Aaaay que pensaba yo que con eso de saltarse las reglas ibas a desmontarme el chiringuito! Pero veo que no, jejeje
    De todas formas siempre digo que las reglas (en estos temas) nos dan pautas para que sepamos qué hacer cuando estamos algo perdidas, pero si no lo estamos siempre se puede experimentar y arriesgar!
    Fan de las rayas marineras y bajita, así que esas dos reglas ya me las salto! Igualmente la de joyas doradas y plateadas, que mezclo en mi anular desde que me casé.
    La que no comparto es la de los leggins… cómodos son un rato, pero me cuesta verlos como pantalones. Serán manías mías o deformación del oficio…
    Un beso fuerte!
    Me ha encantado el post 😉

    Responder
    1. Ana Paniagua Autor del artículo

      Hola Arancha!
      Por supuesto que no. Tu etiqueta me parece una idea genial para saber acertar dependiendo de la ocasión. ¡Súper útil!
      Hay momentos para arriesgar y momentos para no hacerlo. Lo más importante para mí es que aprendamos a conocernos bien para saber qué normas queremos romper y cuáles no. Y, por supuesto, cuando hacerlo.
      Lo de los leggins es que da para una trilogía, jajajaja.
      Otro beso igual de fuerte o más, Arancha.

      Responder
  3. Silvia

    Hola! Yo me salto lo de las rayas ABSOLUTAMENTE. Soy bajita y gorda 😱, pero combinadas con labios rojos me siento genial. Lo de los leggins no lo veo claro y el marrón me cuesta combinarlo siempre, pero ya uso azul marino y negro. Ahí ando intentando buscar cómo manejarme con el blanco y este invierno busco el botín tan bajo que casi parezca un zapato alto para usar faldas y vestidos. Buenos consejos los de tu post para poder ir investigando y no verme siempre igual. Besos y buena semana.

    Responder
    1. Ana Paniagua Autor del artículo

      Ay, Silvia. Yo ando en un momento que también me cuesta el marrón. Rayas y labios rojos es ¡LO MÁS! Investiga, prueba y ya me contarás si te atreves a romper alguna más. ¡Más besos! ¡Más buena semana!

      Responder

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