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Secretos de Armario: Deb Marín, de Oye Deb

La tenía en mi punto de mira desde siempre porque me parece una mujer inteligente, innovadora y reflexiva. Tanto que me daba cierto reparo dispararle esta propuesta. Pero no dudé en apretar el gatillo cuando dejó un comentario en los de Gemma afirmando que ella era “una sosa vistiendo y pensando en cuestiones de estilo”.

Por supuesto, no la creí y la invité a que respondiera a mis preguntas para ti. Estaba segura, no solo de que nuestra entrevista resultara divertidamente publicable, sino de que te conquistaría a ti también. Porque Deb, para mí, tiene estilo de serie. Porque se conoce y porque se reconoce.

Creo que nuestros mundos se alinean en la órbita del autoconocimiento y la conexión con nosotras mismas; ella desde su visión más profesional sobre cómo crear un trabajo a medida y con una versión propia sobre el estilo que comparto a pies juntillas: la de que para que tu estilo sea memorable tiene que reflejar en tu aspecto interior quién eres por dentro; la de que alguien, con solo mirarte, pueda entender muchas cosas de ti.

Reconoce sin tapujos que, aunque su maternidad no ha llegado a cambiar su estilo, desde su estreno como madre, es la «versión desarreglada total de su habitual desarreglo controlado». Y no pueden parecerme más acertadas sus palabras, por la forma y por el fondo. Que ella es mucho de bailar a veces sola y siempre a su son y dar algún que otro humilde pisotón al ego de tantos.

En una de sus crisis personales, se puso rubia platino y me confiesa que eso le sirvió para ser más fuerte en un momento en el que no le quedaba más remedio que serlo.

En su armario no encontrarás bolsos, porque ella es de llevar mochila, ni sombreros, porque los odia, ni casi ningún cinturón, pero está lleno de zapatillas deportivas -de sneakers, vaya; y eso que a mí también me suena la mar de snob-

Y aunque en él impere el caos, estáte atenta a lo bien que lo gestiona. Nos regala una confesión sobre su ropa interior, aunque se amplíe el círculo. O más bien se cuadra. Porque los secretos de armario de Deborah Marín de Oye Deb, son como ella, igual de ricos por dentro que por fuera. Verás cómo estás de acuerdo conmigo en que es de todo menos sosa. ¿Vamos?

1. Si te busco en Google encuentro que Oye Deb ofrece recursos para emprendedoras perfectamente imperfectas, pero profundamente despiertas. Y una promesa. Crear un negocio y una vida completamente a tu medida. ¡Difícil tarea, ¿no?! ¿Qué cualidades se necesita para trabajar por cuenta propia y no morir en el intento?

Muy difícil tarea, sí, pero creo que vale la pena ponerse a ello y empezar a hacernos preguntas cuanto antes para profundizar en quiénes somos, qué necesitamos, qué tenemos para ofrecer y cómo queremos ofrecerlo.

Al final quizás suene muy grandioso, pero no es más que autoconocimiento y conexión con una misma aplicado a nuestra profesión. No necesariamente tiene que pasar por emprender, se puede conseguir lo mismo por cuenta ajena; el caso es que lo que hagas esté en sintonía contigo.

Si en tu caso pasa por emprender, entonces emprende. Lo que yo creo que es más importante es que seas una persona que pueda estar relativamente cómoda con la incertidumbre, que no tengas miedo a tomar decisiones y tengas la autoconfianza lo más trabajada posible, y que aceptes que no todo lo que pase va a depender de ti o ser consecuencia de algo que hayas hecho tú (para bien o para mal), es decir, que puedas navegar con lo que vaya viniendo sin derrumbarte ni venirte arriba a lo loco: siempre con equilibrio.

2. ¿Qué es el éxito para Deb?

Es una definición que va cambiando con el tiempo, cada vez que me lo preguntan siento que pasa por un lugar distinto. Ahora mismo éxito es poder vivir como vivo y todo lo que eso significa: que puedo estar con mi hijo y trabajar muy pocas horas al día sin que se derrumbe la empresa, que puedo vivir donde quiero, que sigo teniendo ilusión por mi trabajo y muchas ganas de hacer cosas nuevas (aunque no llegue a ellas ni sepa cuándo podré), que todas las dificultades y mis propios retos internos los voy superando uno a uno y me siento cada día un poquito más sabia y un poquito más yo… Todo eso es éxito.

3. ¿Por qué crees que Oye Deb ha llegado donde ha llegado? ¿Cuál ha sido o es el secreto de tu propio éxito?

Pues supongo que no es la respuesta que gusta leer, pero porque le tengo tantísimo miedo al fracaso que me aseguro que todo lo que voy a hacer funcione y lo pienso todo mucho y bien antes de dar cualquier paso en falso. Eso no significa que no tome riesgos, pero están muy controlados para que un mal resultado en un momento dado no sea un problema.

Y la versión normal de esta respuesta sería que pueden haber sido un conjunto de cosas: que mi manera de comunicar es muy abierta y sencilla y conecta bien con muchas personas; que tengo buen ojo para lo que funcionará y lo que no a nivel de negocio; que tengo bastante visión y tiendo a innovar y trato de ir siempre un poco por delante o, al menos, no seguir la tendencia una vez ya es tendencia; y que este proyecto es tan mío, está tan conectado y sale tan de dentro que le pongo muchas ganas y lo he trabajado muchísimo y con mucha seriedad desde el minuto uno.

Quizás también que considero a mis lectoras y clientas no solo tan listas y dignas de respeto como yo misma sino incluso más, lo que hace que me ocupe mucho de dar solo lo mejor que puedo dar y con el máximo cuidado y cariño que puedo.

4. ¿Qué tendría que darte mi proyecto para que quieras más?

Tendría que ser innovador o tener algo diferente al resto y tener un contenido impecable, tanto de forma como de fondo. Tendría que poder creerme lo que me dices en todo momento (no estar de acuerdo, sino creer que es verdad para ti como persona, que no es solo una postura de marca o una forma de vender). Y tendría que ser respetuoso en la forma en que vendes, sin estrategias cutres y con honestidad. Por supuesto, no hace falta decir que lo que vendes también tendría que estar no solo tan bien como lo que das gratis, sino mejor.

5. Eres muy crítica con los gurús, los coach, los mentores, etc. ¿Tienes algún referente de negocio para ti? ¿Quién te inspira a ti para crecer, para levantarte de nuevo después de caer?

No soy crítica con quien lo hace bien y con quien no trata de crear acólitos que le necesiten sino formar personas con capacidad de pensamiento crítico y autoridad propia. No hay nada de malo en tener figuras en las que mirarse o de las que aprender, pero supongo que yo no las he encontrado, o al menos no de esa forma. Nunca he tenido referentes en ningún sentido, o los he admirado de forma muy breve (siempre se va diluyendo).

La verdad es que me cuesta mucho admirar a alguien que no conozco personalmente, porque siento que me falta demasiada información sobre su realidad y entonces me siento ridícula admirando a alguien de una forma tan parcial o tan idealizada.

Si tuviera que mirar hacia un negocio muy grande de mi sector que pudiera servir de algún modo de “guía” para mí, solo puedo pensar en Marie Forleo: me parece impecable a todos los niveles.

6. ¿Y uno de estilo? ¿Quién es un icono de estilo para ti?

Me ha costado un buen rato pensarlo y me he dado cuenta de que nadie me gustaba realmente, pero creo que podría decir que me identifico bastante con el estilo personal de Zoe Kravitz (no lo que puede llevar para sesiones de fotos o eventos que quizás no tiene que ver tanto con ella, me refiero a lo que lleva cuando le hacen fotos por la calle los paparazzi o lo que se pone para cantar en sus conciertos): mucho básico, muy urbano y cómodo, muchas veces masculina pero siempre con un punto sexy.

7. Si tuvieras que llevar un mismo look todos los días sería…

El que llevo todos los días: vaqueros y camiseta o sudadera con sneakers (¡digo sneakers a pesar de que me parece snob porque yo las llamo bambas, pero me suena garrulo al escribirlo y zapatillas para mí son las de estar por casa!).

8. ¿Cómo ha cambiado tu estilo desde que eres madre? ¿Era mejor antes? ¿Lo es ahora? ¿Tiene sus cosas positivas y sus cosas negativas? ¿Cómo lo vives tú?

Es el mismo, lo que pasa es que es la versión desarreglada total de mi habitual desarreglo controlado. Llevo siempre el pelo recogido por los tirones, voy sucia de babas, mocos, comida, pelo de animal y barro del campo, y me visto sin pensar, a toda velocidad porque siempre hay alguien que me reclama.

No tengo tiempo de hacer lo de probarme una cosa y luego otra y mirarme y remirarme al espejo. Tampoco me pongo ninguna joya, aunque tampoco llevaba joyas variadas antes (no soy de las de según el día me pongo un collar o unos pendientes, no me gustan las joyas llamativas). Antes llevaba siempre los mismos aros minúsculos en las orejas, una cadena fina y una pulsera básica, todo de plata y todo de lo que no se quita ni para la ducha ni para dormir. Las tres cosas son para mí símbolos de mis diferentes amores, así que quiero llevarlas siempre conmigo. Lo único que he podido mantener este tiempo porque es irrompible y no hay manera de que mi hijo me la arranque es la pulsera.

9. Curiosidad estrictamente personal. ¿Por qué te teñiste de rubia platino?

Porque era algo que había deseado hacer desde muy joven y nunca me atreví por miedo a estropearme el pelo o a no gustarme. Llegó un momento en mi vida, después de una crisis, en que me vi renacer y me sentí muy fuerte y segura de mí misma, y ya no me importaba ni que se estropease el pelo ni no estar guapa: solo quería experimentar algo que llevaba toda la vida negándome.

Me lo hice (aprovechando un viaje de Arieh, para no dejarme condicionar por su opinión) y me gustó mucho, es decir, sé que estoy más guapa con mi pelo natural (todo el mundo lo está), pero me hizo sentir tan fuerte y feliz que hasta tener el pelo chamuscado durante meses y aguantar el proceso de dejarlo crecer hasta que desapareció me valió la pena.

Al cabo de un mes y pico del cambio sucedió otra desgracia en nuestra vida y todo el proceso de recuperación de esa situación se unió a mi maternidad y sus dificultades iniciales (que han sido muchas). Curiosamente cuando todo parece empezar a arreglarse, hace un par de días me corté los últimos restos de puntas rubias. Siento que mi época rubia ha coincidido con cuando he tenido que ser más fuerte o hacerme más fuerte a tortas. Es como si fuera el pelo que se le pone a Son Gokuh cuando es un Superguerrero 🙂

10. ¿Cómo te vistes para trabajar desde casa?

Si mi ropa de calle habitual es sudadera y tejanos, en casa cambio los tejanos por pantalón de deporte o mallas. Tampoco me parece horrendo quedarme en pijama todo el día, antes de ser madre había días que trabajaba desde el sofá o incluso la cama. Ahora me siento siempre en el escritorio y me quito el pijama. Ya es algo.

Tampoco me pongo lentillas si no salgo de casa y mucho menos me maquillo. Me parece una locura ensuciarse la cara para estar a solas mirando una pantalla. No cuestiono a quien lo hace, pero yo no necesito ese tipo de autoestima.

Deb, rubísima, embarazadísima, y estilosísima. 😉

11. ¿Cuánto hay de verdad en el reflejo que te devuelve el espejo cuando te miras en él?

Bastante verdad, diría yo. Ahora me siento bastante peor físicamente que antes de ser madre (con toda lógica porque duermo fatal y me muevo poco y doy pecho y demás). En este sentido tiendo a no engañarme y creo que tengo muy asumido mi estado físico y sé cuándo estoy bien o cuándo estoy peor.

12. Supongamos que te miras en el espejo por primera vez, ¿qué pensarías de ti misma?

Que estoy muy cansada pero que, aun así, parezco más joven de lo que soy.

13. ¿Cuáles son esas tres cosas que te encantan de tu físico?

Me encantaba (que lo he perdido un poco con la maternidad) que me mantenía firme y en mi peso sin ningún tipo de esfuerzo o ejercicio; me encanta mi constitución porque es agradecida y no me exige demasiado. Digamos que estoy cómoda y feliz con mi aspecto físico en general mirado en conjunto, pero si empezásemos a ir parte por parte y a diseccionar cada elemento probablemente le pueda encontrar defectos a todo, a cada cosa te diría “bueno, no está mal pero no me maravilla”. Si me miro entera sí que me veo (o me suelo ver, hay días de todo) equilibrada y agradable.

14. ¿Te han venido primera a la mente las cosas que no te gustan? 😉

Ha sido más bien un ir a buscar elementos y no saber qué elegir, pero ni por bien ni por mal, todo lo veo aceptable.

15. ¿Eres más de colores neutros, de colores claros, de colores oscuros, de colores pastel o de colores intensos?

Neutros, mi armario es casi todo negro, gris o blanco. Alguna pieza tengo de color más alegre —rosa por ejemplo, que también es el color corporativo y lo adoro, o algún jersey granate o amarillo para poner contraste con la oscuridad de vez en cuando— pero casi siempre liso, los estampados son muy contados y cada vez menos, como mucho en camisetas y ya apenas tampoco.

Ni siquiera me gustan demasiado las rayas (aunque tengo un jersey enorme de raya gruesa blanca y azul marino Levi’s de hace un montón de años herencia de mi cuñado que me encanta) ni los topos -cuando digo que no me gustan me refiero para vestir yo, en estilos ajenos me pueden parecer preciosos-.

16. ¿Cuánto hay de atemporal en tu armario y cuánto de tendencia?

No hay apenas nada de tendencia, como máximo podría haber algún pantalón con algún corte más específico del momento, pero la mayoría de las cosas que tengo podrían ser de los 90 o de dentro de 5 años. Si a veces me tiro a comprar algo así, suelo usarlo poco y se queda abandonado muy rápido, y esa es una sensación con la que he lidiado muchas veces pero que detesto, así que ahora trato de comprar poco, pero comprar lo que sé que me gusta y que me pondré sí o sí.

17. Si solo pudieras tener un complemento sería…

No me interesan demasiado los complementos: no uso bolsos (llevo siempre la misma mochila gris, que, de hecho, es de Arieh), odio los sombreros (prefiero las capuchas), no me pongo cinturones excepto muy puntualmente por completar un look por pura pereza de abrocharlos y desabrocharlos, como he dicho antes paso de las joyas…

No sé si se considera complemento el calzado, pero si lo fuera elegiría las sneakers. Si no, entonces las tres joyitas que volveré a ponerme cuando mi hijo se canse de arrancar todo lo que ve.

18. ¿Qué porcentaje de toda la ropa que tienes en tu armario usas de verdad?

No tengo mucha realmente, pero aún uso menos. Igual el 30% o así. Repito mucho aquello con lo que me siento cómoda en cada época y no me importa que siempre se me vea vestida igual.

Lo que también pasa es que voy circulando las prendas, es decir, que ese 30% cambia de una temporada a otra, por eso muchas veces me cuesta tirar o desprenderme de todo, en general tiendo a volver a usarlo después de un tiempo.

19. ¿Y qué haces con las cosas que ya no usas?

Periódicamente trato de hacer limpiezas, mi cuñada y mi suegra suelen aprovechar lo que está bien y que se adapta a su estilo, el resto si está correcto lo dono (esas cosas que compré sin ponerme demasiado) y si no (suelo gastar mucho la ropa y aprovechar también la que deja Arieh, así que para cuando yo la tiro está ya mal) hago trapos o lo tiro directamente.

20. ¿Tu armario tiende más al caos o al orden?

Está completamente desordenado la mayor parte del tiempo, todo hecho bola. Y no, no me he planchado la ropa en la vida.

21. ¿Un truco para hacer más con menos que te funcione?

Para mí cualquier outfit cómodo y sencillo queda de lujo si llevo unas sneakers-bambas-zapatillas chulas y si voy arregladita de cara y pelo (maquillaje sí, pero también sencillo, no soy de las de labio rojo como actitud vital y, en todo caso, si quiero algo más fuerte siempre recargo los ojos). 

22. ¿Dónde te ves más veces buscando inspiración para tu estilo?

En Pinterest, pongo “tomboy” en la caja de búsqueda y suelo encontrar buenas ideas.

23. ¿Con estilo se nace o el estilo se hace?

Yo creo que se aprende, aunque se puede aprender desde muy pequeña si estás rodeada de personas a las que les importa y que te exponen a los estímulos adecuados. Combinar y mezclar es muy intuitivo, pero también se entrena con la experimentación y la observación.

24. ¿Coincide las mujeres a las que más admiras son las mujeres con más estilo para ti?

Diría que no. Suelo admirar más a mujeres que alcanzan metas interesantes para mí a nivel intelectual o creativo: escritoras, cineastas, empresarias… No me interesa cómo van vestidas, aunque es algo que observo como forma de entenderlas mejor y adivinar su personalidad.

25. Porque ¿qué significa para ti tener estilo?

Tener estilo es como haber creado un trabajo y una vida a tu medida; es haber encontrado ese punto donde quien tú eres se ve reflejado en tu aspecto exterior y alguien, mirándote, podría entender muchas cosas de tu personalidad.

También pienso que podría ser como cuando lees algo sin saber de quién es, pero de algún modo reconoces el tono o el lenguaje de una escritora que te gusta. Y quizás no es de ella, pero entonces quien lo ha escrito “se parece a ella” o “escribe como ella”.

Es poder ser referido de ese modo, que se pueda decir que un conjunto o una pieza determinada, o incluso una persona, es “muy tú” o “muy de tu rollo”.  Significa que tienes un estilo memorable.

26. ¿Y cómo es tu estilo? (en tres palabras)

Tomboy (masculino, pero no rudo), humilde (sin aspiraciones) y limpio (no de estado necesariamente, sino de espíritu).

 27. ¿Cuál es la prenda o el complemento que más te define?

Imagino que, de nuevo, las sneakers. También hay otro, pero ese solo lo saben los más allegados (ahora ya se amplía el círculo): debajo de la ropa masculina o deportiva suelo (solía, antes de dar pecho, ya volveré) llevar bodies o ropa interior muy cuidada. Y muchas de las camisetas que tengo bajan de sisa para mostrar algo del encaje o de la pieza. Como en la vida, lo más “interesante” lo llevo por dentro. 

28. ¿Y Deb? (también en tres palabras)

Intensa, sensible y espabilada.

29. Un sueño por cumplir.

Escribir libros, muchos libros (autobiográficos, la verdad, creo que no sé escribir cosas que no me han pasado a mí).

30. Un mantra de vida para compartir.

La vida manda. Me recuerda que por más que lo quiera controlar todo y avanzarme a todo, la mayoría de las cosas realmente importantes no dependen de mí y tengo que aprender a fluir con lo que me llega.

Muchas gracias Deb por dejarte liar y permitirnos conocerte un poquito mejor a través de lo que llevas puesto. 😉

P.D.: Las fotos de Deb morena son de Lara López y las de rubia de Cris, de
 Swingyourpics. Ambas durante los encuentros de Extraordinaria.

P.P.D.: Me hubiese gustado tener más fotos y más recursos para que pudieras sentir más de cerca nuestra conversación pero estaba tan nerviosa por entrevistarla que se me olvidó hacerlas!!

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  1. Mayte

    Me quedo con «La vida manda» y con el truco de la ropa interior con encaje en el filito para asomar bajo la ropa 🙂 Me ha encantado la entrevista.
    Cuando una es madre, el estilo se redefine. Y oye, si no estás cómoda no lo llevas, te pongas como te pongas. No estás para pamplinas.

    Responder
    1. Ana Paniagua Autor del artículo

      Me alegro muchísimo Mayte! Es que Deb es mucha Deb.
      Y me encanta leerte! Eso siempre! Cuánto sentido común en tus palabras. Te respondo tu último mail ahora mismo y mientras te mando un besazo!

      Responder
  2. maria pilar molina

    Bueno, no puedo decir que me parezca un referente o un modelo de inspiración en lo que a su uso del hecho de vestirse hace, ya que pienso que utiliza peligrosamente en exceso lo que para ella es una zona de confort. Ni es muy didáctico tener todo hecho una bola en el armario, lo cual es curioso, porque la persona ordenada en el ámbito laboral, y ella se ha definido como extraordinariamente disciplinada en ese terreno, tiende a serlo también con su parte privada y al revés….

    Sin embargo, de lo que se trata en esta vida es de ser feliz, y ella lo es, y además sus seguidores y clientes es obvio que jamás van a pensar en ella desde el punto de vista del estilo o del armario, con lo cual….., todo en orden, que diríamos. Que al final cada cual debe buscar el suyo…, por más que sea eso…., personal e intransferible de todo punto. Sobre todo intransferible!!

    Me ha gustado la feminidad en la ropa interior versus la tendencia masculina o sporty exterior…, es muy chic!!

    Un abrazo!!

    Responder
    1. Ana Paniagua Autor del artículo

      Eso es lo que más me gusta de las mujeres que entrevisto para los secretos de armario, Pilar. Que son mujeres reales y que se muestran como tal. Que todas tienen estilo, el suyo, que para mí es lo más importante, y que cada una de las mujeres que lo leen encuentran en cada una de ellas inspiración de algún tipo. Un abrazo de vuelta!

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