mas estilo con menos armario

¡Tener más estilo con menos armario es posible!

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12 meses para ser más sostenible

Cuando decidí abrir este blog, no era consciente de haber iniciado una re-evolución propia. Empecé reorganizando mi armario sin saber que tener menos ropa me transformaría por fuera, pero también y para mi sorpresa, por dentro.

Comprobé entonces que mi propio estilo era una poderosa herramienta de autoconocimiento, de comunicación y de bienestar, pero nunca llegué a intuir que este primer paso llegaría a convertirse en un cambio tan trascendental en mi estilo de vida y terminaría convirtiéndome en una mujer cada día más minimalista.

Cuando abrí este blog, no era consciente de que, en el simple gesto de abrir las puertas de mi armario, acabaría teniendo muchos encuentros conmigo misma; una serie de serias conversaciones que hicieron que mi centro oscilara del tener al ser y que me llevaría a darme cuenta de que es muy factible vivir con menos, pero vivir mejor.

Sabía que tarde o temprano este proceso acabaría por filtrarse en todas las facetas de mi vida y que una vez comienzas, ya no puedes parar. Y así ha sido. Puede que al final ser libre no sea más que necesitar menos.  

Sin darme mucha cuenta, he seguido dando pasos para que mi propia experiencia no terminase en el armario. Y poder contribuir con mi filosofía de menos armario y más estilo en ese programa de La Sexta Columna, además de un privilegio, fue un acicate para seguir avanzando por este camino en la dirección que, a mi entender, es la correcta.

Y también quiero compartir este proceso contigo. Era inevitable que este menos es mejor que escogí como palabras guía para mi 2020 no me llevara directa a este nuevo proyecto que hemos bautizado así: 12 MESES PARA SER MÁS SOSTENIBLE.

Porque, como dicen los expertos, de continuar con nuestro modelo de consumo actual, en el año 2050 necesitaremos tres planetas Tierra para satisface nuestras “necesidades”.  Y hasta donde a mí me alcanza, de momento, solo tenemos uno, por lo que impera que hagamos un esfuerzo por cambiar nuestros hábitos hacia un consumo más consciente, más responsable y más sostenible si no queremos habitar un lugar insostenible.

12 meses para ser más sostenible

Durante todo este año 2020, solo si estás suscrita, recibirás una newsletter mensual con contenido exclusivo para que aprendamos juntas cómo ser más sostenibles en nuestro día a día.

Un recorrido para ofrecerte otra perspectiva y muchas alternativas a cómo te relacionas con tu belleza, cómo cuidas tu hogar y tu ropa, cómo compras y cómo gastas, cómo ahorras, como te alimentas, cómo te mueves, la forma en que nutres tu mente y tu espíritu y hasta cómo te relacionas con los demás.

Arrancamos esta misma semana. Y digo arrancamos porque no estaré sola. Vengo acompañada de la gran Imma Mestre, con la que he estado preparando 12 descargables, que irás recibiendo única y directamente a tu email, a razón de uno cada mes.  

Todo con el objetivo de acercarte cuáles son los beneficios de una vida menos consumista y más sostenible.

Considerándome aprendiz de todo y maestra de nada, bastaría con no añadir nada más. Pero me quedo infinitamente más tranquila si recalco que no soy ejemplo de nada. Ni pretendo serlo. Simplemente soy una mujer imperfecta, que hace las cosas lo mejor que puede y que siente una enorme curiosidad y tiene una gran ilusión por continuar aprendiendo.

Probablemente la única diferencia entre tú y yo es que he sido yo la que he sacado el tema primero. Nada más. Este es un camino que nos lleva a muchos lugares, pero que no tiene fin y contándote mi experiencia solo quiero contribuir a hacer más fácil o más satisfactoria la tuya. Que también es una manera de hacer más divertida y menos solitaria la mía.

Quizás sea por eso por lo que he elegido la Toca News para compartir mi proceso contigo; porque es cierto que a lo largo de estos años he hecho muchos avances, pero también hay dudas, fallos y una gran cantidad de pendientes por hacer. Y me siento más cómoda haciéndolo en secreto -¡aunque en esta clandestinidad ya seamos un montón!-.

Antes de empezar…

Cuando empecé a investigar cómo trasladar a otras áreas de mi vida los pasos que había dado con mi armario me topé con el movimiento residuo cero (zero waste).

Ahora sé que su filosofía va mucho más allá de reducir al máximo los residuos y la basura que generamos en nuestro día a día. Sino que trata de cambiar nuestro modelo de consumo actual por otro más consciente y responsable.

Pero entonces yo pensaba que eran una panda de frikis -con perdón- que competían unos con otros por ver quién guardaba su basura de años en un bote de cristal que en su día contuvo quién sabe qué. Miraba mi basura, la mía y la de mi familia, y me parecía imposible que alguien, en pleno siglo XXI, pudiera dejar una huella tan nimia de su paso por el mundo. Tan pequeña como «me hacían sentirme».

Sí, la ignorancia nos hace muy osadas. Y sí, las comparaciones son odiosas. No me daba cuenta de que en ese bote de cristal no cabía un plástico porque estaba lleno de sabiduría.

El zero waste me llevó a Bea Johnson y a sus Rs sostenibles. Para Bea son cinco, para algunos son solo tres y para otros son todas las que quieras añadir que enriquezcan tu transición. Como ocurre con las tallas, no es el número lo que importa con estas Rs, sino que las sigamos y apliquemos por este riguroso orden, porque si no, no funcionan.

Es decir, que, por ejemplo, antes de tener que reutilizar un pantalón que te regalan es mejor rechazar ese regalo si no lo necesitas. O que antes de reciclar el frasco de una crema hidratante de día es mejor reducir tu consumo y buscar una que te sirva para el día y la noche. ¿Se entiende?

1. Rechazar

En cuestión de consumo, es urgente que digamos más veces no. Es cierto que tenemos que aprender a decirlo con delicadeza y elegancia para no ofender a nadie y que nos tachen de desagradecidas. Pero solo por decir más veces estas dos palabras, “no, gracias”, ya estamos evitando la generación de muchos residuos. Y rechazar eso que no necesitamos sienta tan bien…

2. Reducir

Reducir y simplificar son verbos gemelos. Y ambos son cuestión de práctica.

No podemos dejar de cuestionarnos, de incomodarnos, de seguir haciéndonos preguntas del tipo ¿realmente lo necesito?, ¿puedo sustituirlo por algo que ya tengo?, ¿qué otras alternativas hay?, ¿tienen menor impacto?, ¿me lo pueden prestar?, ¿lo puedo alquilar?, ¿lo puedo hacer yo misma?, ¿cómo se ha producido esto? ¿dónde? ¿por quién?

3. Reutilizar

3En un doble sentido. Primero, podemos regalar, donar o vender todo aquello que ya no usamos para que otras personas puedan reutilizarlas, alargando su ciclo de vida, de manera que esas personas no tengan que adquirir esas cosas nuevas. Y también podemos pedir prestadas, compartir o comprar de segundo mano aquello que necesitemos nosotras.

Segundo, sustituir todos nuestros objetos desechables por sus versiones reutilizables.

4. Reciclar

Reciclar será nuestra última opción. Porque solo un 30% de toda nuestra basura se recicla. Porque no todo de lo que pensamos que se puede reciclar, verdaderamente se puede reciclar.

5. Reincorporar

Se trata de reintegrar nuestros residuos orgánicos en la naturaleza a través del compost. De hecho, este tipo de residuos, muy nutritiva para nuestro suelo, supone casi la mitad de la basura doméstica, pero en el vertedero no sirvan para nada.

Personalmente, es un paso que aún siento muy lejos, pero en algunas ciudades ya se están comenzando a poner contenedores específicos para separarlos y poder compostarlos después.

Información útil para tus primeros pasosA

Hay una R que puede que no sea tan sostenible, pero a mí me parece la más sostenible de todas: Reflexionar.

¿De verdad es necesario renovar el armario cada temporada? ¿Y cambiar de móvil cada año? ¿Cada cuánto tenemos que “redecorar” nuestra casa? ¿Es imprescindible tener un coche de alta gamas si nos gusta conducir? ¿Cuántos productos distintos tenemos que tener para mantener limpio nuestro hogar? ¿En serio hay que aplicarse mil cremas diferentes para cuidar nuestra piel?

En realidad, tal y cómo está el sistema planteado todas las industrias nos quieren insuficientes porque es así como pueden imponernos qué es lo que necesitamos. El éxito del consumismo es dar en la diana de nuestras inseguridades y carencias emocionales y nuestros deseos y anhelos más profundos. Si queremos consumir menos, conocerse es el mejor antídoto para combatirlo.

La transición hacia una vida más sostenible, como todas las vidas, está llena de luces y sombras. Por esto, me gustaría que tuvieses en cuenta estas consideraciones porque yo sigo pecando y picando en todas. A ver si conociéndolas de antemano, ¡tú te libras!

  • Empieza por lo fácil: Los resultados llegarán antes y te sentirás más motivada para continuar. Es difícil mantener la moral alta si comenzamos por esas áreas en las que nos sentimos más inseguras, que nos exigen más tiempo y más energía y en las que los cambios son más drásticos.

En mi caso, la cosmética me apasiona, así que empecé el baño, ese templo por excelencia destinado a nuestra higiene y cuidado personal. Por eso, el primer descargable que recibirás,si estás suscrita a la News, está dedicado a la belleza sostenible.

  • Con paciencia: Este es un recorrido de fondo y de no retorno. Así que nos lo tenemos que tomar con calma. Es verdad que haremos muchos cambios, pero lo interesante no es cuántos hagamos, sino que seamos capaces de integrarlos en nuestro estilo de vida para que sean permanentes. Y eso requiere tiempo. ¡Y te hablo de años! Sí, has leído bien. ¡Hacen falta años!

Por eso, en nuestro “SOScafeté” mensual, te contaré mi experiencia y algunos de mis logros, pero también mis planes para este año. Porque me queda mucho, mucho camino por andar todavía.

  • Ojo al “ecoestrés”: Al iniciar este proceso hacia una vida más sostenible y descubrir todas las alternativas menos contaminantes que tenía a mi alcance empecé a agobiarme con la cantidad de cosas que debía cambiar.

Mi primer impulso fue sustituir todo lo que tenía por su “alternativa eco”. Pero eso sí que es insostenible. Si la cosa va de replantearnos nuestra forma de consumir, tiene más sentido terminar de “gastar” lo que ya tenemos y comprar su versión reutilizable una vez la necesitemos. De otro modo, estaremos tirando por la borda el dinero, el esfuerzo y los recursos que se han empleado en producir ese objeto, aunque sea de usar y tirar.

  • Sin culpas: Habrá momentos, ¡muchos!, en los que te sentirás incomprendida, en los que otros pensarán que te has vuelto loca, en los que desearías mirar para otro lado o dar marcha atrás, en los que te perderás, en los que tirarás la toalla y, sobre todo, en los que tendrás la sensación de que no avanzas, que no lo haces al ritmo que te gustaría o que no estás haciendo tanto como quisieras. Y sé que esto no te servirá porque a mí tampoco me sirve, pero tú tranquila, tía. No dejes que los árboles te impidan ver el bosque.

Mi amiga María dice que “si somos conscientes de que siendo responsables de nuestras acciones podemos cambiar el mundo”. No sé si seremos capaces de darle la vuelta, pero estoy convencida de que merece la pena intentarlo. Está claro que, si somos muchos haciendo pequeños gestos, conseguiremos grandes cambios. Que aquí el poco o el mucho no cuentan, porque todo suma.

Y tú, ¿te sumas este año a ser más sostenible? ¡Me encantará contar contigo! ¿Me lo haces saber en los comentarios?


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COMPÁRTELO:
  1. Mayte

    No lo podrías haber explicado mejor. Al principio me agobiaba con el tema de ser sostenible, ahora me lo tomo con más calma.
    Los pasos que he dado para ser más sostenible:

    -Comprar una botella rellenable con filtro de Lekué. Así no compro más botellitas de agua y como esa botella es de vidrio con funda y tapón de silicona, menos problemas.

    – Tengo una bolsa de rafia con doble asa que compré en un viaje a Alemania que es «La bolsa de la frutería».

    – Dispensador de jabón líquido que relleno con gel de baño. Ya no compro 2 envases de plástico sino 1.

    -Se acabó hacer infusiones de bolsita. Infusionador y té o lo que sea en bote a granel.

    -Estoy aprendiendo a aprovechar sobras con blogs como el de Webos Fritos. Aquí no se tira ni lo verde del puerro, chatina.

    – He reducido la ropa de mi armario y lo que compro. Cuando funcionaba Chicfy lo aprovechaba, Vinted no me da garantías para comprar ni vender.

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    1. Ana Paniagua Autor del artículo

      WOW Maite! Cuántos cambios! Espero ayudarte a seguir dando pequeños pasos mes a mes en nuestras news! Pero sin agobios! Muchísimas gracias por compartir y y un besazo enorme!

      Responder

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