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¡Tener más estilo con menos armario es posible!

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en los zapatos de Alba

No es la primera vez que te hablo de que la vida es, ante todo, movimiento. El movimiento genera cambios. Y en la vida de cada mujer, hay un buen puñado de ellos que podríamos considerar vitales.

¿Qué puntos en común encuentras en los tuyos si te paras a observarlos? Suele coincidir que ponen fin a una etapa para comenzar otra. También, que suelen desatar procesos de transformación internos que afectan a todas facetas de nuestra vida y también a nuestro entorno. Y esto, como no podía ser de otra forma, repercute en nuestro estilo y, por supuesto, en nuestros armarios.

Es en esos momentos de cambio, en los que buscamos con mayor ahínco sentirnos seguros. Resistencia al cambio, lo llaman. Y a mí me alegra encontrar cada vez más voces que tratan de hacernos entender que abrazar la inseguridad que lleva implícita cualquier cambio es, en realidad, lo más seguro que podemos hacer.

Alba se encontraba en uno de esos momentos vitales. Acababa de obtener su grado en junio y se incorporaba al mundo laboral, por primera vez, en septiembre. Necesitaba confiar en su estilo como un camino de ida y vuelta para ganar confianza frente a sí misma y frente a los demás.  

Vestirse de dentro a fuera, porque era consciente de que conociéndose más, podría proyectar mejor su imagen. Y también de fuera a dentro, ya que trabajando su apariencia, podría potenciar su autoestima. ¿Quieres saber cómo enfocamos su sesión?

LOS OBJETIVOS

Partíamos de que Alba tenía un estilo bastante claro que ella misma define como “casual, femenino y, en la medida de lo posible, elegante”. Le gusta la moda y suele estar al tanto de las tendencias. Casi siempre suele incorporar algo de ellas a su armario, pero no las sigue a rajatabla.

Para ella, lo más importante era descubrir qué colores y qué tipos de prenda le favorecían más, porque sabía que así podría sacarle más partido a su armario con menos cantidad de ropa.

LOS COLORES

Aquí nos encontramos el primer desafío. En el armario de Alba, abundaban los colores neutros: negro, blanco y gris y solo algún toque de color. La falta de color es “un mal” de muchos armarios. En general, nos gustan los colores pero luego, también en general, no nos atrevemos a llevarlos por miedo a llamar demasiado la atención, porque no sabemos cómo combinarlos o porque tenemos la sensación de que no les vamos a sacar tanto partido.

Sin embargo, los colores son una de las herramientas más eficaces para definir tu estilo. Por tres motivos:

1. Te ayudan a expresar tu personalidad. Los colores tienen el poder de activar tu estado de ánimo, tu mente, tus emociones y un sinfín de asociaciones sociales y culturales. Piensa por un momento qué colores usas cuando estás triste o cuando estás alegre.

2. Influyen en cómo te ven y cómo te perciben los demás. Los colores transmiten sensaciones y efectos diferentes. Conocer sus significados es muy útil para comunicar quién y cómo eres antes de que hayas dicho una palabra. Para bien y para no tan bien.

3. Hacen posible un armario más combinable y armónico, sin que sea aburrido (salvo que quieras que así sea).

Los estilistas manejamos una serie de paletas de color que han sido específicamente diseñadas para tal fin y que son muy variadas -incluyen entre 21 y 32 colores diferentes.

Si estás suscrita a la newsletter de Toca Tacón es uno de los pasos que trabajamos en la Guía para Mejorar tu Estilo en 8 pasos. Y en el libro Con Estilo Propio, tienes incluida una referencia del significado de cada color, por si te interesa.

A Alba, le propuse dos ideas: arriesgar con los colores y ponerlos a jugar a su favor. Y para eso realizamos su test del color. Descubrimos que los tonos que mejor le sentaban eran los cálidos e intensos. Así que le sugerí que, aprovechando que nos encontrábamos en la estación que pertenece a su paleta de color, se lanzara a probar colores nuevos que aún tenían demasiada presencia en su armario: calderos, bronces, ocres, olivas, mostaza, etc.

Revisando otras entregas de En Tus Zapatos (la de Natalia, la de Eva, la de Pepa), me he dado cuenta de que siempre te menciono el test del color pero nunca te he contado en qué consiste. ¿Quieres averiguarlo?

¿QUÉ ES UN TEST DEL COLOR?

Es un estudio que realizamos los estilistas para descubrir cuáles son los colores que más nos favorecen. Cada mujer tiene un tono de piel único, resultado de la mezcla propia de tres pigmentos: la melanina (marrón), la carotina (amarillo) y la hemogoblina (rojo).

Esto, unido al color de ojos y al color de pelo, da como resultado que podamos potenciar nuestra belleza natural con una paleta de colores diferente, que afecta, no solo a nuestro vestuario, sino también al maquillaje y a los complementos que usamos.

Según la Teoría de las 4 Estaciones de la Colorimetría, existen cuatro grupos de colores, que corresponden con las estaciones del año: otoño (colores cálidos intensos), primavera (colores cálidos suaves), invierno (colores frío intensos) y verano (colores fríos suaves).

El test consiste en ir probando pañuelos de diferentes colores para que la persona pueda comprobar en su propia piel, y nunca mejor dicho, qué efecto causa en ella. No reparamos racionalmente en ello pero cuando un color nos favorece se matizan las imperfecciones de la piel -ojeras, rojeces, líneas de expresión-, el pelo brilla más, la expresión se dulcifica, el maquillaje sienta mejor y ¡hasta los dientes parecen más blancos!

La intuición no suele fallarnos y, de forma innata, la mayoría de las mujeres elegimos para nuestro armario colores que nos sientan bien. Sin embargo, ponernos en manos de un profesional, en este sentido, puede sacarnos de dudas y, ¿por qué no?, también sorprendernos -a mí misma me ocurrió-. Eso sí, si te animas a descubrirlos, que sea presencial. Los subtonos de tu piel no saltan a simple vista a través de una foto o una pantalla. 😉

LOS LOOKS

Alba se encontraba en una fase de transición de su vida de estudiante a su vida profesional y eso se reflejaba en su armario. Es una mujer que, a pesar de su juventud, conoce bastante bien su cuerpo, así que ponerla frente al espejo no le supuso un problema. Únicamente me limité a darle algunas ideas para que no se viese “tan ancha de caderas y piernas”.

Hicimos mayor hincapié en adaptar su armario a su nuevo estilo de vida. Primero definimos cómo era su día a día para conocer si existían partes sobrevaloradas o infravaloradas en su armario. En este sentido, dimos con que necesitaba definir algunos looks específicos para ir a trabajar.

Analizando las funciones que Alba iba a desempeñar en su nuevo puesto, buscamos 3 “uniformes de trabajo”, “modernos y elegantes” como ella quería, para replicarlos en el tiempo:

  1. Vaqueros + camisa + blazer + zapato plano; un clásico working en clave masculino que siempre funciona.
  2. Pantalón de vestir + camiseta + jersey o chaqueta + zapatillas; más juvenil y moderno.
  3. Vestido o falda de largo midi + chaqueta o blazer + botines Chelsea o de tacón. Una opción femenina y elegante, nueva para ella, que le propuse explorar porque al inicio de nuestra sesión me comentó que tenía dudas de si le sentaban bien, aunque le gustaban, y que no sabía cómo combinarlas.

En este sentido, también le propuse que en un futuro, para no acomodarse demasiado y seguir descubriendo nuevas combinaciones, fuera añadiendo las mismas prendas con diferentes cortes: vaqueros bootcut en lugar de más pitillos; blusas más bucólicas en lugar de más camisas masculinas y faldas y vestidos de diferentes largos y no solo a la rodilla.

Con estas herramientas, según me comentaba Alba al finalizar nuestra sesión, “me siento más preparada e ilusionada que nunca con el cambio de mi armario esta temporada”. Y yo, no puedo más que garantizarle que será todo un éxito. Muchas gracias, Alba, por darme la oportunidad de ponerme en tus zapatos y permitirme ayudarte con esta nueva etapa.

Cuéntame ahora tú. ¿Con qué colores te ves bien? ¿Sabrías incluirte en una estación de color? ¿Te interesaría que profundizáramos un poquito más en este aspecto?

El secreto de tu estilo está en tu armario
y yo puedo ayudarte a descubrirlo.

¿Preparada para tener
MÁS ESTILO CON MENOS ARMARIO?

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  1. Un bello día

    Qué gran cambio el paso de la vida de estudiante a la vida profesional, cierto….!! Qué buena idea dar ese paso con las seguridades que nos deja en el armario una sesión de asesoría. No dudo que tu clienta va a brillar con estilo propio y que irá creciendo en habilidades frente a sus perchas, gracias a ti. En lo que disiento es que el análisis de color no se pueda hacer con una buena foto de la clienta delante, siempre que no sea tu primera clienta, ni tu segunda, tercera…., claro. En estos trances, la experiencia “sí” es un grado y creo que estamos a la altura de nuestras propias tablas…

    Feliz puente!!

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    1. Ana Paniagua Autor del artículo

      Está claro que cada uno tiene una metodología de trabajo que les funciona y con la que se siente cómodo. Yo prefiero hacerlo de esta manera porque para mí es muy importante que comprueben en primera persona qué efecto les causa cada color para que puedan interiorizarlo bien. No hay nada mejor que ver para creer. 😉 No creo que sea tanto una cuestión de experiencia como de garantizar resultados. Al menos así lo siento yo. Feliz puente a ti también!!

      Responder

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