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Tres looks con una chaqueta de terciopelo

Aún recuerdo la primera vez que entré en Topshop -allá cuando Franco era corneta- y salí espantada de tanto terciopelo. Luego leí que los británicos son fans de este tipo de tejido y di fe cuando salí de paints por el famoso Temple Bar dublinés y me tope con hordas de irlandesas emulando a Lestat, el vampiro.

Si has echado un vistazo a los escaparates de las tiendas últimamente, te habrás percatado de que el terciopelo es tendencia. Y ahora, de cara a las fiestas, es hasta difícil esquivarlo. Sin embargo, aunque sea un tejido que llame al lujo, no hay razón para reservarlo únicamente para celebrar. Es más, mi pretensión con este post es que, puestos a celebrar, tengamos un pretexto para hacerlo a diario.

En los armarios en los que me cuelo, en general, escasea el terciopelo. Tal vez sea porque lo asociamos a la noche y nos resulta más difícil utilizarlo para el día. Quizás porque es grueso y pensamos que nos parta volumen. O porque brilla incluso estando a la sombra y no queremos llamar demasiado la atención.

Sin embargo, querer ser discreta no significa que haya tejidos o colores que no puedas llevar. Precisamente por eso y solo por eso, sirva este post en dos sentidos.

También porque es calentito, elegante y sofisticado.

1. Para que te animes a incluir en tu armario una prenda de terciopelo.

Aunque sea, solo por probar.

No tienes por qué empezar por el “terciopelo común”, ese que identificarás por ser extra suave, de pelito corto y que parece peinarse hacia un lado u otro según lo acaricias. ¿Qué tal si buscas cualquier otra de sus versiones?

Está el terciopelo chenilla, por ejemplo, como el de la chaqueta que te enseño, el devoré o el gofrado. Para no perderte con los pormenores, son esas variaciones en las que se ha matizado el terciopelo y, generalmente, se le quita algunos hilos para que la tela haga dibujos.

2. Para que uses más las piezas de terciopelo que tengas,

Aunque no tengas bodas, ni sea Navidad. Reutilizar, vaya.

¿Cómo hacerlo?

Te propongo tres vías:

1. Combinándolo con las prendas más básicas, sobrias y sencillas de tu armario para rebajar ese registro festivo con el que solemos asociar el terciopelo.

Por ejemplo, un pantalón de terciopelo con tu camisa blanca más masculina; un vestido con un jersey en un color neutro o una americana con una simple camiseta lisa. La idea es restarle presencia al conjunto sin quitarle protagonismo al terciopelo.

2. Juega a mezclar tejidos.

Prueba a conjuntarlo con el algodón, la lana o que el ahora denim, el vaquero de toda la vida; que son tejidos más casual, en lugar del encaje, el crepé o la gasa, que nos “visten más”. El objetivo aquí es buscar el contraste entre texturas para conseguir un look más equilibrado.

3. Empieza por los complementos. 

Es más complicado usar el terciopelo en las partes de abajo que en las de arriba y si, aún así, no lo ves claro, ahí tienes los zapatos. ¿Qué tal unas bailarinas o unos tacones? Y donde digo zapatos, digo fulares, bufandas, gorros, boinas y sombreros.

¿Quieres ver algunas propuestas para inspirarte a utilizarlo en tu día a día?

CON LEGGINS

De si los leggins son más pantalones o más leotardos se ha escrito ya ríos de tinta. Yo misma hice una intentona allá por los inicios del blog. Releyendo esa entrada, no deja de sorprenderme cuánto ha evolucionado (y para bien) este proyecto en muchos aspectos. Y cómo, de alguna forma, hemos sabido conservar eso que muchos llaman la esencia.

Por dentro, porque los leggins siguen siendo esa prenda que muchas mujeres amamos por su calorcito y por su comodidad, aunque luego nos cueste reconocerlo en público. 😉 Serán de choni los leggins dirán las gurús del estilo, pero ahora, mientras te tapes el culo, andes tú caliente…

Por dentro decía, pero también por fuera, porque reconozco en este look uno de mis uniformes: leggins -en esta ocasión, de polipiel- + blusa -repito y lo sigo haciendo, tres años después + chaqueta larga + botas Dr. Martens, para sumar tres opciones más para una lectora cuyo nombre ahora no recuerdo pero que me pidió otras alternativas con ellas.

De este look, lo que más me gusta es el contraste de la mezcla de tejidos: crepé, terciopelo y “cuero”. Creo que es lo que convierte este look en más cañero que si todas las prendas hubiesen sido, por ejemplo, de algodón. Para completarlo, puedes ponerte un sombrero.

CON VESTIDO

Este look es una invitación para que salgas de tu zona de confort. Probablemente la tuya no sea la misma que la mía. Puede que no estemos hablando de ninguno de tus looks infalibles pero avanzar con tu estilo conlleva arriesgarse a veces.

El largo midi es el más difícil de llevar. Sin tacones, puede que tengas la sensación de que tu figura “se achata” y si optas por botines, comprobarás que ti silueta no se ve tan estilizada. Eso es porque, visualmente, se producen cortes que nos impiden percibir esa línea imaginaria vertical que nos hace parecer más altas.

Otro desafío es vestirte con tonos de la misma paleta de color -y aquí permíteme que te diga que el mundo es distinto cuando descubres la tuyasin usar neutros. Es un ejercicio creativo que te descubrirá muchas cosas de cómo de combinable es tu armario. ¿Lo probarás?

Vestido con hojas de palmera en verde botella, chaqueta de terciopelo burdeos y zapatos y bolso a juego. Añadimos una bufanda en esos tonos y tenemos un twist para eso que hablamos de cuando te reté a vestirte con menos.

CON PANTALONES

Un look básico. Vaqueros + sudadera, en el que la chaqueta le da ese toque personal y diferente. Poco más que añadir, más allá de que para enseñarte bien estos looks, para las fotos me quité el abrigo.

La chaqueta en cuestión es de Mango de hace uno o dos años, no recuerdo bien.

Tu turno. ¿Cuánto terciopelo hay en tu armario? ¿Lo lucirás estas fiestas? ¿Cómo sueles incorporarlo tú en tu día a ti? ¿Te animarás a probar alguna de estas opciones?

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  1. Lucía

    ¡Hola Ana!
    El terciopelo… ¡qué difícil me parece! Y aún así tengo en mi armario una falda de terciopelo que compré hace bastantes años y que sólo me he puesto en ocasiones “especiales”. Siempre se salva de todas las limpiezas porque es de una marca diferente y su diseño es muy original. Tu post me ha animado a intentar sacarla más partido, ya que se lleva el terciopelo, y ponérmela a diario quizás con unas botas planas y un jersey más informal o una camisa básica… ¡lo probaré! Porque eso sí, la falda es calentita como ella sola jaja

    Responder
    1. Ana Paniagua Autor del artículo

      Pues solo puedo añadir una cosa. Que solo por tu comentario, este post ya ha merecido la pena. Cuéntame qué tal ha ido, ¿sí? Un abrazo enorme Lucía! Y felicidades por tu santo con un pelín de retraso. 😉

      Responder
      1. Lucía

        ¡Muchas gracias por la felicitación! ¿Sabes que el experimento con la falda de terciopelo no ha ido nada mal? Me la puse con un jersey negro muy básico y una bufanda de punto grueso y me ha sido super fácil llevarla. Así que ¡tan contenta de sacarle partido y que no esté muerta de risa en el armario! Un abrazo!!

        Responder
        1. Ana Paniagua Autor del artículo

          Ay Lucía!! Pues cuantísimo me alegro!! Me hace muy feliz que mi trabajo te ayude a descubrirte en tu estilo. Muchas gracias por compartirlo y comentármelo. ¡Más abrazos!

          Responder
  2. aran

    Hola! yo no tengo nada de terciopelo y la verdad es que es un tejido que no me gusta así de primeras….pero te veo estupenda en cualquiera de los tres looks! Por mucho que se lleve no me veo pidiéndole a los reyes terciopelo!….no sé…aunque como bien dices hay que salir de la zona de confort de vez en cuando!
    Este año he hecho la carta vía la casa azul ….que tú me descubriste, y voy a estar remona, que lo sepas!
    Besotes! y animo con tus ” labores” !

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    1. Ana Paniagua Autor del artículo

      Tú que me miras bien, Aran.
      ¡Qué me dices! No sabes cuánto me alegro. Dile a María que vas de mi parte. Es un sol y no se me ocurre paje mejor que ella. Estás en las mejores manos así que ya me contarás que te traen sus majestades de Oriente, vía La Casa Azul. ¡Fantástica elección! Más besotes!

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  3. Un bello día

    Uyssss…. pues yo matizaría que el terciopelo puede tener muy diversas composiciones y que no todos los tejidos calificados como terciopelo abrigan. No es calentito per sé. Un terciopelo grueso cien por cien algodón sí…. De hecho, yo tengo un pantalón de ese tipo, que me pongo mucho con los fríos invernales. Luego están los tercipelos más fluidos mezcla de seda y algodón, que tienen caída y movimiento pero abrigar, no abrigan… Y totalmente de acuerdo en sus infinitas posibilidades fuera de “mundoevento”. Soy totalmente fan de descontextualizar las prendas y hoy día casi todas nos dan mil opciones, con tan solo animarse a incluirlas en nuestros looks diarios. Vas más variada, ahorras … ¡¡no hay que explicar las ventajas de usarlo “todo” “siempre”….!!

    Besote, Ana.

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    1. Ana Paniagua Autor del artículo

      Pues tienes toda la razón del mundo, Pilar. Así que gracias por matizar mis palabras. Es cierto que, dependiendo de la composición (lana, seda, algodón…) abriga más o menos, pero también es cierto que, en general, lo usamos más en invierno que en verano. Y, aunque no lo he mencionado expresamente, mi aproximación partía de ahí. Pero creo que tu puntualización es muy enriquecedora y lo completa. Así que gracias por tu comentario y más besotes de vuelta.

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