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¡Tener más estilo con menos armario es posible!

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¿Serías capaz de pasar un año sin comprar ropa?

He tomado una decisión drástica. Te la disparo a bocajarro. 2021 será mi año sin compras. Dejo de comprarme ropa durante un año. Y empiezo hoy. 1 de diciembre de 2020.

He llegado a este punto por una mezcla de curiosidad, intuición y convicción. Un reto por el que me sentía tentada, pero al que había opuesto demasiadas resistencias. Aceptado el desafío, creo ahora que era parte de mi evolución natural. De la mía personal y de la de mi marca.

Era solo cuestión de momento. Y he sabido que era el mío, cuando la diversión se ha impuesto a todo lo demás. Lo que sucede, conviene. Ya me lo avisó La Forte.

¿Por qué un reto así ahora?

Por muchos motivos, pero por ninguno concreto.

Empecé a sentirlo con más fuerza durante mi último cambio de armario. Como bien sabes, sigo la misma metodología que aplico contigo en Armario con Flow. Llevo haciendo mi propia versión de los armarios cápsula desde hace tres años. Y esta vez, por primera vez, sentí que con menos ropa que nunca me sobraba más ropa que nunca.

Adaptar mi armario a mi estilo de vida del momento es innegociable para mí y fue entonces cuando comprobé que para ajustarlo a mi estilo hoy necesitaba pivotar en tres conceptos: más ligero, más cómodo y más sostenible.

La pandemia, como no podía ser de otra forma, ha impactado en nuestros estilos. Ser socialmente responsable ahora implica también pasar más tiempo en casa. Y cumplir con eso se cuela también en nuestros armarios.

En mi caso, he elevado mi máxima de menos, pero mejor. Básicamente he renovado mis imprescindibles por otros de mejor calidad y he invertido en extras más especiales y más alineados con mis valores.

Por lo demás, poco más. Estoy bastante satisfecha con que mi armario sea cada vez más minimalista y en este momento de mi vida, lejos de grandes necesidades, las compras no son mi prioridad.

Así que el detonante para animarme con este “desafío extremo”, llegó por un error de cálculo. Cuando todavía hacía calor, compré un jersey a una marca sostenible, sin caer en la cuenta de que el descuento que ofrecían era por ser una prenda que todavía no estaba hecha. El compromiso de esta marca con el planeta se hace extensible no solo a su producción sino también a su distribución. Así que mi jersey tardó más de un mes y medio en llegar.

¿Se me ha hizo larga la espera? No. ¿He podido seguir vistiéndome sin ningún tipo de dificultad? Sí. ¿Lo “necesitaba” tanto como creía? No. ¿Por qué me hice con él? No lo sé.

Venga, Ana, sé sincera. ¿Por qué me hice con él? Por expresar mi identidad, llevando ropa que dice mucho de quién soy. Por mi sentimiento de pertenencia, de querer formar parte de comunidades con las me siento vinculada de alguna manera. Por aprobación social, por sentirme reconocida. Por puro ego. Todo muy humano y muy lícito.

Pero con la curiosidad de querer comprobar con mi propia experiencia la teoría de que, en realidad, nunca compramos un bien material per se, sino que pagamos por un valor intangible que hemos asociado a ese bien material.  Fue entonces cuando supe que era mi momento para intentar alcanzar el reto más extremo de los que me (-te, -nos) he propuesto hasta ahora.

¿Qué espero conseguir pasando un año sin comprar ropa?

  • Aprender cuáles son los disparadores emocionales que impulsan mis compras. Según el neuropsicólogo Álvaro Bilbao, el estado de felicidad que genera una compra dura unos 40 segundos.
  • Cuestionar mis hábitos de consumo. Para ser más consciente todavía, entre otras muchas cosas, de la diferencia entre comprar y estrenar.
  • Profundizar en cómo multiplicar mis opciones. Buscar nuevas formas de que todo en mi armario cuente una historia.
  • Reflexionar acerca de cómo puedo valorar más la ropa que ya tengo. Teniendo en cuenta que las estadísticas dicen que solo usamos el 20% de lo que tenemos en nuestro armario y que nos ponemos la misma prenda una media de tan solo 7 veces antes de desecharla, es urgente que dejemos de percibir nuestra ropa como un bien desechable.
  • Ahorrar dinero. Quiero hacer un seguimiento exhaustivo de cuánto dinero puedo ahorrar si soy capaz de evitar tentaciones.  

¿Cómo lo vamos a hacer?

Por si tú también te animas -que espero que sí- a no comprar ropa durante tu 2021, comparto contigo cómo lo he planificado, que ya lo dijo Cervantes, el hombre la mujer que se prepara tiene media batalla ganada”.

1. Fíjate una recompensa.

“Elimina la posibilidad de triunfar y, por fin, empezarás a disfrutar”. Ante un objetivo de grandes dimensiones, tu mente intentará ponerte a salvo tratando de sabotear tu voluntad. Conecta con la emoción de haberlo conseguido, si eso te funciona. O prémiate con algo que compense tu esfuerzo si eso te alienta a seguir adelante. Yo tengo en mente una experiencia con Gemma para mejorar mis experiencias contigo. Y renovaré mes a mes mi estancia en esta comunidad según vaya o no cumpliendo con el reto.

2. Anticípate a los obstáculos que puedas encontrar.

Porque está claro que nos los vamos a encontrar. No podemos controlar todo, pero podemos controlar más de lo que creemos. Piensa por adelantado en qué momentos o en qué situaciones puedes venirte abajo y trata de prevenirlos con soluciones anticipadas.

Busca en alternativas que no sean ropa para esos periodos de “compras obligadas” (Navidad, cumpleaños), piensa con tiempo en ese look que necesitas para esa boda o ese evento…

Personalmente, creo que podría encallarme en estos tres puntos: Si necesito algo de verdad y no puedo comprármelo, si noto que pierdo la ilusión por mi estilo y/o si siento que empiezo a aburrirme de mi armario. Lo que menos necesitamos en estos momentos es un armario triste. Tampoco un triste armario. 😉

Por eso, hemos creado por adelantado un p*** plan.

3. Define tu plan de contingencias.

En él, incluye alternativas a comprar que pudieran salvarte del abandono. Comprar no es lo mismo que salir de compras, pero salir de compras puede darte nuevas ideas para reilusionarte con tu armario.

Para renovar tu estilo, es importante estrenar, aunque eso no significa el inexorable acto de comprar. Puedes, se me ocurre, intercambiar tu ropa con otras mujeres de tus círculos o probar cosas nuevas como los armarios circulares. Ecodicta y Pantala, ambas con marcas sostenibles, Armario Infinito, con la posibilidad de prendas premamá y lactancia, Pislow o Ouhlola son algunas de las posibilidades.

También puedes contemplar qué hacer en caso de emergencia crítica. En mi caso, me he permitido renovar mi ropa interior si es vital, porque estoy en pleno periodo de lactancia y puede que cuando termine mi pecho haya cambiado sustancialmente de talla. Ya sabes lo que opina mi amiga Silvia del cajón de las bragas.   

4. Crea sistemas.

Los sistemas nos recuerdan nuestro compromiso. Psicología aplicada a la vida que descubrí de la mano de la Fornet.

Aquí van algunas ideas que te ayudarán a avanzar:

  • Hazlo público. Contárselo a alguien hará más difícil que te rindas porque ahora ya hay alguien más, además de ti, que espera que lo consigas. ¡Hola! ¡No estás sola!
  • Inspírate en tus referentes. Apóyate en otras personas que lo hayan hecho y aprende de su experiencia. En Instagram puedes encontrar algunas historias con el tag #nobuyyear. En Netflix hay algunos documentales super interesantes sobre este tema para que pueda encontrar nuevos argumentos que refuercen tu compromiso. E Internet está plagado de ejemplos desde todos los lugares del mundo.
  • Encuentra aliados. Una de mis conclusiones con el Nanowrimo al que me uní el pasado mes de noviembre es que la fuerza de grupo es decisiva. Pero, sobre esto, te cuento más en la news. ¿Estás? Más abajo puedes apuntarte. 😉
  • Dedícale un tiempo para que tu motivación no decaída. Puedes hacer miniretos dentro del gran reto. Desde un calendario de adviento para tu estilo, a vestirte con solo 10 prendas durante 10 días, o hacerlo con 30 en un mes o este otro.
  • Haz un seguimiento con tus avances. Yo me he hecho con un cuaderno de campo para ir anotando mis reflexiones una vez por semana y tengo la idea de compartir contigo una vez al mes cómo han ido las cosas, aunque todavía estoy pensando cómo.

Cuéntame tú, ¿crees que serías capaz de pasar un año sin comprar ropa? ¿Te animas conmigo al reto?

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¿Te animas a nuestros 'cafetés'?

  1. Paola

    ¿Y si entre las a nos súmanos al grupo de no comprar, hacemos intercambios de ropa?. A lo mejor hay algo de mi armario que ya no quiero y a otra le pude hacer mucha ilusión , es una idea y así evitamos comprar 😊 yo me apunto!!!!

    Responder
    1. Ana Paniagua Autor del artículo

      me parece una idea fantástica Paola! En cuanto esté el grupo creado, lanzas tu idea, ¿ok? Que yo sé que tu armario está lleno de tesoros! Aprovecho para mandarte un besazo enorme!

      Ana

      Responder
  2. Carmela

    Con la cantidad de ropa que tenemos en los armarios, creo que todos podríamos pasar un año (o más) sin comprar ropa y vistiendo perfectamente.

    Responder
    1. Ana Paniagua Autor del artículo

      Estoy totalmente de acuerdo contigo, Carmela. Pero creo que el quid de la cuestión es poder seguir vistiendo perfectamente pero sobre todo disfrutando de que la ropa que tenemos nos represente al 100 x 100. Un besazo y eres muy bienvenida si te animas!

      Responder
  3. Gemma

    Este año sólo me he comprado 1 bolso,,, cuenta como prenda de ropa??? No uso más de 6 prendas al mes, empiezo a pensar que no soy muy normal 😅😅

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